lunes 12.11.2018
Espectáculos
Tiene ya media sanción la reforma a la ley, que ordena doblar en el país y en español "local"
martes 9 de Diciembre de 2003

Carolina Liponetzky
Carolina Liponetzky

Con media sanción en Diputados de la modificación de la Ley de Doblaje (23.316), que establece que el material audiovisual deberá ser doblado invariablemente en la Argentina y en castellano local, se reavivó la polémica sobre el uso del idioma en cine y televisión. La norma no especificaba hasta ahora la obligatoriedad de doblar en el país (sólo decía: «deberán ser dobladas al castellano, preferentemente por profesionales argentinos»), y se refería en todo momento al «castellano neutro».

El artículo 12 marcaba algunas excepciones al doblaje: «Quedan exceptuados a) las letras de composiciones musicales; b) Los programas destinados a la enseñanza de lenguas extranjeras; c) Los programas para colectividades extranjeras; d) Las ceremonias de cualquier credo (...)». Los criterios respecto del doblaje y del español neutro siempre fueron divergentes: se cuestiona el forzado doblaje -en oposición al subtitulado-; la elección del castellano neutro por sobre un lenguaje más «local o familiar» y se quejan quienes producen con visión exportadora porque desconcentra a los actores la imposición de hablar en «neutro». Ni que hablar de las películas coproducidas por varios países donde los actores hablan con sus acentos y explican durante todo el film las cosmopolitas razones. Pero ese ya es otro tema.

Este diario consultó a referentes locales y extranjeros sobre la eventual imposición de doblar en Argentina y en castellano local: ¿Beneficia o perjudica a la industria? ¿Cuáles son los principales problemas del negocio? ¿No es más verosímil escuchar a
De Niro o Al Pacino hablar español neutro que en «argentino»? Cada uno de los consultados contradijo al resto. Veamos.

• Oportunidad

Cristian Borzatto, locutor y doblajista argentino, dijo: «Sin dudas esta modificación a la ley será muy bienvenida por nuestra industria pues constituye una gran oportunidad para el mercado interno. Por mucho tiempo, hemos estado ajenos a la industria del doblaje porque el tono de nuestros dobladores no era aceptado por las productoras extranjeras. Hasta hace unos años, el monopolio era de mexicanos y en un grado mucho menor venezolanos, pero la madurez de nuestros profesionales hizo que por fin, los argentinos también figurásemos entre los elegidos a la hora de buscar voces. Hoy la situación del país beneficia a las productoras locales que reciben material del extranjero para doblar hacia todo el continente en castellano neutro. Es mucho mas barato hacerlo aquí, y tenemos la tecnología y talentosos actores y locutores que ya han desarrollado un «neutro argentino» que es bien visto y aceptado por el resto del mercado latinoamericano. Ahora, sería doble trabajo doblar al «argentino» y al «neutro latinoamericano», pero mejor para nosotros, aunque los televidentes argentinos ya están acostumbrados a escu-char el neutro».

Daniel Maldonado
, locutor y publicista chileno, expresó una visión opuesta: «Doblar en castellano local definitivamente perjudica a la industria, sólo beneficia a profesionales argentinos que no quieren exportar sus voces a un mercado español neutro. En un mundo globalizado todo quien parezca ser temeroso a la apertura tiende a desaparecer, a autoextinguirse, suena a «Me cuido de mis rivales hispanoparlantes», lo cual parece una paranoia gratuita. En mi opinión, antes que ser reconocido como marca argentina prefiero serlo como marca global. Hubo logros como el surgimiento de un excelente grupo de doblajistas argentinos reconocidos a nivel macro, locutores y actores admirables que no deben poner rejas a sus trabajos».

• Antecedentes

En la Argentina se realizan doblajes desde la década del '60, series como «Yo quiero a Lucy» o «Cuero Crudo» eran dobladas en «Canal 13». En los '70, se doblaba en los estudios Tecnofilm de Pino Farina, en Phonalex y en Solano Producciones y en la década del '80 comenzó a trabajar el estudio Videorecord S.A. donde se dobló una serie que se convirtió en referente del doblaje argentino, «El Show de Benny Hill», vendida con éxito a América latina.

En los '90 arrancó la etapa de los documentales, con el lanzamiento de señales de cable dedicadas exclusivamente al género. El 50% de lo que emite
Discovery Channel, Animal Planet, People and Arts, Discovery Health y Travel & Adventure está doblado en Argentina.

Existen en Buenos Aires ocho estudios de doblaje internacional mientras que se estima en un centenar la cantidad de doblajistas argentinos. Sin embargo, aunque es poco en relación a los 600 que hay en México, la Argentina atraviesa uno de los mejores momentos laborales desde que la devaluación abarató el trabajo local para los productores extranjeros.
Doblar una película puede llevar de tres a nueve días y costar aproximadamente unos tres mil dólares.

Este diario consultó al espa-ñol Jesús Daniel, director del estudio de doblaje JD Producciones. Vale recordar que en España toda película que se proyecta en cine se dobla y obviamente lo mismo ocurre con los programas de televisión. Sin embargo, Daniel describió un panorama poco alentador: «En España, el doblaje está algo parado porque se manda a doblar afuera. El principal problema del negocio radica en que hay que estar ajustando los precios ante la escasez de trabajo, lo que genera mucha competencia. Por otro lado, son muy requeridos los extranjeros, al menos en mi estudio, donde se doblan institucionales al inglés. Además, como se avance en las fusiones de plataformas digitales y tengamos que seguir bajando los precios, se complicará el panorama cada vez más. No veo ningún logro en el rubro; la mejor tajada se la llevan los actores, no los estudios: los doblajistas se llevan la mayor parte mientras el trabajo duro lo hacemos en el estudio. Por ejemplo, si en una película aparecen doce protagonistas, el papel lo hacen en realidad seis, que cubren las voces de todos, y luego nosotros tenemos que perfeccionar sus tonos y voces».

Desde otras latitudes,
Gustavo Martínez, locutor y doblajista que trabaja hace 12 años en San Salvador de Jujuy, describió otra realidad: «Si bien los estudios de doblaje están ubicados en las ciudades mas importantes del país, Internet ha permitido el acercamiento de algunos profesionales, como es mi caso. Generalmente los trabajos solicitados tienen que ver con la publicidad, aunque también realizamos doblaje de documentales y en menor número doblamos series y películas. En relación al doblaje de cine y televisión, creo que está reducido a un número limitado de locutores y actores que concentran casi todos los trabajos que se solicitan en la Argentina. Estudios de México, Venezuela y Argentina contratan actores en lugar de locutores. Quienes vivimos de la locución y tratamos de captar la mayor cantidad de trabajo posible no ubicamos al doblaje dentro de las prioridades. Los locutores del interior del país estamos supeditados a que algún estudio de doblaje nos contacte vía web o correo electrónico».