miércoles 14.11.2018
Política
Juicios de lesa humanidad
jueves 26 de Agosto de 2010

ESMA: Pernías aseguró que el secuestro de las monjas francesas fue un "error"

Audiencia numero 24 del juicio contra los represores Rafael Videla, Benjamin Menendez y otros 29 imputados por la causa de la UP1.

Audiencia numero 24 del juicio contra los represores Rafael Videla, Benjamin Menendez y otros 29 imputados por la causa de la UP1.

El ex oficial de inteligencia de la ESMA Antonio Pernías admitió que el secuestro y la desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet fueron "un error y un horror", y confirmó la existencia de los llamados "vuelos de muerte" al sostener que los "traslados" eran decididos por los mandos superiores.

"La orden que a mí me dieron era que no tenía que quedar ninguno", dijo Pernías que le habría confesado uno de sus superiores, el fallecido vicealmirante Luis María Mendia, respecto de los detenidos que caían en manos del grupo de tareas GT3.3.2.

Al ampliar por segunda vez su declaración indagatoria en el juicio que se sigue en su contra y de otros 18 ex represores, el ex capitán Pernías definió los tormentos a los detenidos como "interrogatorios reforzados" y destacó que en la sesiones de tortura a los prisioneros se los trataba "lo más humanamente posible", ya que los marinos se consideraban "personas de bien".

En ese sentido, señaló que en países como Irlanda e Israel están admitidas este tipo de torturas para obtener información de los detenidos.

"El terrorista tenía la información y su acceso era directo y público, no tenía que hacer inteligencia", en cambio -explicó- ellos tenían que arrancársela a los miembros de la organización Montoneros mediante esos métodos, luego de que pasaron a la clandestinidad.

En ese sentido, afirmó que "no había un ensañamiento" ni "una prolongación" de sufrimiento en la tortura, contra los detenidos en el centro clandestino de la ESMA, donde se estima desaparecieron unas 4.500 personas.

A su vez, admitió la existencia de los llamados "vuelos de la muerte", al sostener que los suboficiales no decidían "los traslados" de detenidos, nombre con el que se conocía eufemísticamente el destino final de los detenidos.

"Todo estaba decidido en esta guerra. Ningún oficial ni suboficial tenía que tomar decisiones sobre los traslados, por ejemplo", reconoció.

Tales afirmaciones estuvieron encuadradas en lo que Pernías denominó una "autocrítica" y sentenció que los argentinos tendríamos que cuestionarnos "los motivos por los cuales no enfrentamos en una guerra cruel".

A su vez, Pernías justificó los métodos de tortura y las formas de cautiverio de las personas secuestradas en la ESMA al preguntarse "qué diferencia había con una cárcel del pueblo".

Sin embargo, negó y puso en dudas los testimonios de, entre otros, el actual subsecretario de Derechos Humanos, Martín Grass, y de la ex detenida desaparecida Graciela Daleo, a la vez que negó haber tenido participación en el secuestro y desaparición de las monjas francesas.

En ese sentido, el ex marino despertó la indignación de los querellantes, al asegurar que lo que más le dolía era "que nadie se pregunte por los otros diez que desaparecieron con las monjas", en lo que conoce como el operativo de la Santa Cruz.

En el marco de ese operativo, el represor Alfredo Astiz se infiltró en el primer grupo de familiares de desaparecidos.

Pernías inició su declaración alrededor de las 12.15 luego de la de la ex detenida de la ESMA Betina Ruth Erenhaus vinculada con el denominado "grupo Villaflor" como se conoce a parte de las víctimas asesinadas en ese centro clandestino.

El juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada está a cargo del Tribunal Oral Federal 5 y en la audiencia de este jueves se desarrolló a sala llena debido a la expectativa generada por la indagatoria del ex represor Pernías.

Después de varias audiencias ausente, además de Pernías, se encontraba presente en la sala el ex jefe del grupo de tareas de la ESMA Jorge "el Tigre" Acosta, además de Ricardo Miguel Cavallo.

En la bandeja alta del recinto, los familiares y ex camaradas de armas de los militares juzgados colmaron el espacio, mientras que en la parte inferior de la sala lo hicieron integrantes de organismos de derechos humanos, familiares de las víctimas y de la única testigo que declaró.

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