sábado 24.6.2017
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En 2014 hubo 277 femicidios
martes 2 de Junio de 2015

#NiUnaMenos: del hashtag al compromiso

Guadalupe Rivero
Guadalupe Rivero
El Observatorio de Femicidios en Argentina

El Observatorio de Femicidios en Argentina "Adriana Marisel Zambrano", dirigido por la ONG La Casa del Encuentro, contabilizó el año pasado 277 femicidios

Rosana Galliano fue muerta de cuatro balazos "auspiciados" por su esposo y su suegra en 2008. Wanda Taddei fue incendiada viva por su marido en 2010 y murió tras las quemaduras que sufrió en el 60% de su cuerpo. En 2011, a Candela Rodríguez la mataron y su cuerpo apareció desnudo dentro de una bolsa. Ángeles Rawson fue asesinada en 2013 y su cadáver fue encontrado entre la basura de una planta del CEAMSE. El año pasado, Melina Romero apareció muerta en una bolsa de residuos. Lola Chomnalez fue asesinada en 2014 y la hallaron semienterrada en una playa de Uruguay. Semanas atrás, Chiara Páez, quien estaba embarazada, fue muerta a golpes y enterrada en el patio de la casa de su novio.

Estos son sólo siete casos visibles de femicidios; sólo algunos en medio de una estadística alarmante. Mujeres argentinas asesinadas en diferentes circunstancias pero bajo un punto común: violencia de género llevada al extremo por hombres que consideran a la mujer de su propiedad.

El Observatorio de Femicidios en Argentina "Adriana Marisel Zambrano", dirigido por la ONG La Casa del Encuentro, contabilizó el año pasado 277 femicidios. Desde 2008 hasta 2014, los casos fueron 1808. En ese tiempo y como consecuencia de esto, 2196 hijos e hijas quedaron sin madre (de ellos, 1403 son menores de edad).

Consultada por ámbito.com acerca de casos exitosos en políticas públicas en el mundo para reducir el número de femicidios, Ada Rico, directora general de la ONG, destacó el caso de España. Ese país creó el Ministerio de Igualdad de Oportunidades, desde donde se realizaron programas de asistencia a las víctimas de violencia de género con resultados "contundentes". Según Rico, allí había alrededor de 150 femicidios anuales y tras la creación de la cartera bajaron en un 50%.

Contra esta problemática, el colectivo #NiUnaMenos organizó la marcha frente al Congreso Nacional. En un documento dirigido a la sociedad y al Estado, activistas, periodistas y escritoras reclamaron la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres que está en la Ley 26.485; un Registro Oficial Único de víctimas de la violencia contra las mujeres; garantías para que las víctimas puedan acceder a la Justicia; educación sexual en todos los niveles escolares y protección a las mujeres víctimas de violencia.

• Políticas públicas contra la violencia de género

Mariana Gras, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, habló con este medio acerca de las políticas públicas que aún están pendientes: "Nos falta profundizar políticas y formación dentro de las escuelas; nos falta seguir construyendo -llevamos construidos 24- hogares de protección integral; nos falta tener un trabajo más articulado con una Justicia que no sea tan machista, poder cambiar las estructuras de la Justicia; nos falta construir una conciencia libre de tanta hipocresía y que cada uno desde su rol entienda que por acción o por omisión es parte de que exista la violencia de género".

Gras informó que días atrás se firmó un acuerdo con los Ministerios de Educación de todas las provincias con el fin de colaborar con las víctimas: "Cuando teníamos mujeres en situación de violencia que debían trasladarse de una provincia o municipio a otro, no podían hacerlo porque los hijos perdían la escolaridad. Lo que sacamos es una resolución para que en cualquier momento del año y jurisdicción tengan la obligación de tomar a un chico que se esté trasladando producto de una situación de violencia".

Respecto al reclamo por la reglamentación de la Ley 26.485, afirmó que "la ley se sancionó en 2009 y en 2010 se reglamentó. El capítulo que no está reglamentado es el de los códigos procesales, que son competencia de las provincias".

En tanto, sobre la posibilidad de un Registro Oficial Único de víctimas dijo: "Nosotros tenemos la obligación de hacer las estadísticas no sólo de femicidios sino de violencia. Estamos construyendo una base de datos sobre violencia que nos permita saber cuánto dura, si se está reduciendo o no, cuáles son los parentescos, cuáles son los momentos de mayor gravedad...". Y estimó: "Llevamos un año y siete meses con la Dirección General de Estadísticas y Censos: si todo sale como tenemos pensado, deberíamos que tener los primeros datos en agosto o septiembre de este año".

La Presidenta del Consejo de la Mujer sostuvo que "la violencia de género es una injusticia social y requiere de todo el pueblo concientizado para revertirla". "Lo que va a suceder el miércoles es un inicio de eso; hay un pueblo que no quiere que maten más a una mujer por ser mujer, que no quiere que esto se haga costumbre", agregó.

• Una aproximación psicológica a la problemática

Raquel Duek, psicóloga de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA) especializada en familia y género, mencionó a ámbito.com que "el hombre violento es una persona que forma parte de una sociedad". Y agregó: "La familia replica lo que vemos en la sociedad. Hay factores de riesgo que hacen que se potencie la violencia: carencias de todo tipo; consumo de alcohol y de drogas; una historia violenta". "Si no es sancionado, esto se potencia", advirtió.

Cuando una mujer es asesinada, no es raro que las referencias a la víctima sean casi peores que las disparadas al agresor: se juzgan su ropa, su intimidad y sus movimientos con absoluta liviandad. Duek, lo definió así: "Parte de la sociedad no logra superar el asociar a la mujer por su cuerpo, por cómo se viste, por cómo camina, por cómo se mueve. Hay un sector que homologa eso a una especie de provocación y lo sanciona".

"Eso se ha movilizado bastante, todas las disciplinas nos hemos juntado para que la gente pueda entender que es repudiable que a la mujer se la asocie con una persona que provoca y casi se merece lo que le ocurrió", amplió la psicoanalista. "Históricamente, los dos sexos tienen como estigmas: masculinidad, violencia; feminidad, víctima", aseguró.

Por último, la especialista aconsejó que en los hogares haya "diálogo, que los padres incluyan este tema en la cotidianeidad". "Nadie está exceptuado de que esto ocurra. Presenciar escenas de violencia ubica a los hijos en un lugar de mucha crueldad. Los chicos se van identificando con estas maneras de resolver las cuestiones: a los golpes, a los gritos. Y esto se va insertando en su aparato psíquico como si fuera lo natural", finalizó.

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