miércoles 13.12.2017
No irá a preso hasta que fallo quede firme
miércoles 12 de Julio de 2017

Lula condenado a 9 años y medio de prisión por un caso de corrupción

El juez lo halló culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.

El juez lo halló culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da SIlva fue condenado este miércoles a 9 años y medio de prisión bajo cargos de corrupción y lavado de dinero por el juez Sérgio Moro, en la sentencia más impactante de la Operación Lava Jato, que puede inhabilitar la eventual candidatura para 2018 del líder del Partido de los Trabajadores, quien sin embargo permanecerá en libertad mientras el fallo no sea confirmado en segunda instancia.

Moro encontró a Lula culpable de recibir el equivalente a 700.000 dólares en un departamento ubicado en el balneario de Guarujá por parte de Leo Pinheiro, socio de la constructora OAS, condenado por ser encontrado el corruptor del ex mandatario.

Horas después, desde un hotel de San Pablo, el abogado defensor de Lula, Cristiano Zanin Martins, repudió la sentencia como "ilegítima y un ataque a la Constitución" y prometió que buscarán "probar la inocencia (de Lula) en todas las cortes que no sean tendenciosas, incluso las internacionales".

Por eso, miles de personas salieron a marchar en la Avenida Paulista en San Pablo, tanto para repudiar como para celebrar la sentencia.

En Brasil, el juez federal de primera instancia no investiga, sino que lo hace el Ministerio Público, pero tiene condiciones de emitir sentencia sin necesidad de elevar a otra instancia para hacer un juicio oral.

La sentencia de Moro, que también prohíbe a Lula ocupar cargos públicos por 18 años, estará en suspenso hasta que se expida el Tribunal Regional 4 de Porto Alegre: si se confirma, el ex presidente será inhabilitado para participar de las elecciones de 2018, para las cuales es favorito, y es probable que pueda ser detenido.

"Es un atentado contra la democracia", dijo en un comunicado la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann.

"Es un absurdo jurídico condenar sin pruebas" y una "sentencia que hiere a la demoracia y avergüenza al país", opinó por su parte DIlma Rousseff, sucesora de Lula y destituida el año pasado por violar la ley de responsablidad fiscal.

El expresidente había dicho que cualquier condena en su contra "sería parte de una acción política" por parte de Moro. El magistrado, a quien Lula denunció por persecución ante el comité de Derechos Humanos de la ONU, escribió que existe una "culpabilidad elevada" del líder petista.

Lula afronta al menos cinco procesos por la megacausa Lava Jato. Tres de ellos están vinculados directamente con la megainvestigación sobre corrupción política, mientras que otros dos son ramificaciones de la causa.

El magistrado entendió que el apartamento, a nombre de la OAS, era en realidad destinado a Lula, como parte del dinero que el Partido de los Trabajadores (PT) recibió supuestamente de las empresas como aportes ilegales de campaña o sobornos.

"La responsabilidad de un presidente de la República es enorme y por eso también su culpabilidad cuando comete delitos", sostuvo el magistrado de Curitiba, capital del estado sureño de Paraná.

"Se está cometiendo la continuación del golpe que derrocó a Dilma Rousseff, que es inhabilitar a Lula para 2018", dijo el senador Lindbergh Farias, quien recordó que el ex presidente (2003-2010) lidera las encuestas para las próximas elecciones generales.

Enfrente de la sede judicial de Curitiba, donde trabaja Moro, decenas de personas vestidas de verdeamarillo festejaban la decisión con pancartas "En Moro confiamos. Lula en la cárcel".

Rousseff, por su parte, dijo que la condena a Lula "carece de pruebas y es un escarnio, un absurdo jurídico que avergüenza a Brasil". Lula sufre una persecución sin cuartel. No podemos aceptar este Estado de excepción", sostuvo la ex mandataria destituida el año pasado.

En la sentencia, Moro confiscó el inmueble en cuestión y no vinculó directamente a Lula con el fraude en algún contrato de Petrobras, sino que lo ubicó dentro del sistema de distribución de sobornos que según él se había institucionalizado a partir de 2003 en la petrolera estatal, con dinero recaudado entre constructoras por el extesorero del PT Joao Vaccarni Neto.

Moro absolvió a Lula de otro delito conexo a la causa, como la donación que hizo OAS para guardar en galpones las toneladas de regalos que recibió siendo presidente, que según la ley cada mandatario debe cuidar en forma individual una vez dejada la jefatura del Estado.

Lula en su defensa admitió que era amigo de Pinheiro pero dijo que desistió de comprar el inmueble luego de visitarlo y que la idea inicial de adquirirlo había sido de su esposa, la fallecida Marisa Leticia Rocco.

La denuncia inicial de la fiscalía colocaba a Lula como cerebro de la red de sobornos, pero este punto no fue confirmado por Moro en su condena de 238 páginas.

"La condena no le trae a este juzgador cualquier satisfacción personal, por el contrario. Es lamentable que un ex presidente de la república sea condenado penalmente", escribió Moro, quien recordó que "prevalece el dictado que dice 'no importa cuan alto usted se encuentre, porque la ley está por encima de usted".

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