sábado 21.7.2018
Política
involucran al director Iguacel
sábado 2 de Diciembre de 2017

Insólito error en un puente reflotó escándalos en Vialidad

La polémica por el insólito error reflotó otros escándalos.

La polémica por el insólito error reflotó otros escándalos.

Un error insólito de cálculo en un puente ferroviario en Luján, que une la Autopista del Oeste con la Ruta Nacional Nº 5 y por el que el gobierno nacional desembolsó $ 1.200 millones, reflotó otros escándalos en el área de Vialidad.

La obra en cuestión estuvo a cargo del ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, a través de Vialidad Nacional, que funciona casi como un ministerio aparte bajo la conducción del ingeniero Javier Iguacel.

El último fin de semana largo, cuando se realizaron las primeras pruebas en el bypass de conexión inaugurado sobre la Ruta Nacional N° 5, en partido bonaerense de Luján, se detectó una sorpresiva falla: las formaciones del tren son más anchas y las formaciones de carga, de origen chino, directamente no pueden circular.

Según denunciaron desde el gremio ferroviario, lo vagones del servicio a Mercedes pasan demasiado justo y los trenes de larga distancia de origen chino que adquirió el Gobierno nacional ni si quiera podrían circular por allí. "El gálibo dado al ancho del nuevo puente hace que las locomotoras diesel modelos CKD8G/ CKD8H y todo el material rodante (de larga distancia) de origen chino no podrán circular por dicho puente ferroviario, ya que rozan con los parantes que se encuentran a cada costado del mismo", advirtieron en el sitio especializado Crónica Ferroviaria.

Ante el papelón y la repercusión en las redes sociales, Iguacel se excusó por el error en su cuenta en Twitter. "Con el fin de evitar el corte del servicio por 6 meses al construir el puente in situ (en el lugar), se decidió construirlo externamente en un taller y luego montarlo en el lugar. Con esto el servicio se interrumpe solo 6 días. En el montaje del puente, con el fin de que pudieran atravesarlo todo tipo de locomotoras, se produce el corte de los bordes superiores que, con la sobredimensión estructural que tiene el puente, no afecta en nada el mismo. Dichas tareas son todos ajustes al puente ya montado, el que está en condiciones de prestar el servicio óptimamente", justificó.

No obstante, desde la Unión Ferroviaria consideran la "solución" como riesgosa. "Estaban desesperados buscando una solución. Al parecer van a retirar un poco hacia afuera las barandas, o cortarlas para ganar espacio. Lo que pasa es que la baranda no es un adorno, es un refuerzo de la estructura. Hay que tener cuidado", sostuvo Diego Hormachea, de la Seccional Oeste de la Unión Ferroviaria, quien además, certificó que el puente debía tener 4,20 metros, pero que la constructora lo hizo de 3,40 metros. "Es una obra que está mal hecha", expresó.

Tras el insólito hecho, reflotaron otros escándalos en la Dirección de Vialidad Nacional, a cargo de Iguacel. Uno de ellos, por el que fue denunciado por la Asociación Gremial de Profesionales y Personal Superior de Vialidad Nacional, estuvo originado en el nombramiento de Eduardo Plasencial, un ciudadano estadounidense que no poseía título de ingeniero y al que puso al frente de la gerencia de Planeamiento y Gestión de Infraestructura Vial.

Según la denuncia, "Iguacel designó en un cargo a un ciudadano estadounidense de 26 años de edad que había terminado de cursar las materias de ingeniero un mes antes del nombramiento y que no tiene título profesional ni matrícula habilitante, en flagrante violación de la ley 25164, para que asuma la responsabilidad de diagramar la planificación de la Dirección Nacional de Vialidad".

El otro episodio fue la contratación de los servicios de la Escuela de Arte de la actriz Cecilia Maresca, para mejorar la oratoria de Iguacel. A tales fines, y como "servicios de capacitación" del funcionario, se habrían desembolsado facturas por $ 25 mil pesos con dinero de las arcas del Estado.

El secretario general del Sindicato de Vialidad Nacional César González, subrayó: "Ningún funcionario nuestro toma cursos de oratoria. Si alguien quiere aprender eso, no debe ser pagado por el Estado. En nuestro gremio hay trabajadores que cobran alrededor de ocho mil pesos de salario mínimo. El ingeniero pagó con fondos estatales el equivalente de tres sueldos mínimos para aprender a hablar".

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