lunes 18.6.2018
Macri no viajó, aunque era su intención
jueves 14 de Junio de 2018

Los líderes que acompañaron a Putin y los que le dieron la espalda

Putin recorriendo los estadios junto a Infantino.

Putin recorriendo los estadios junto a Infantino.

El presidente Vladímir Putin inauguró el Mundial de fútbol Rusia 2018, que se celebra por vez primera en Europa Oriental, en compañía de sus aliados y casi sin la presencia de dirigentes occidentales, que decidieron boicotear la ceremonia, aunque no el torneo, excepto algunos latinoamericanos y africanos.

"Nuestro país está listo para acoger la Copa Mundial de la FIFA", dijo el líder del Kremlin al inaugurar el congreso de este organismo que se celebra en Moscú, en el que deseó a todos los delegados "una labor productiva y exitosa".

Putin, que raramente pisó un estadio desde que llegó al poder hace 18 años, estuvo acompañado por los mandatarios y jefes de gobierno de Bolivia, Paraguay, Panamá, Arabia Saudita, Armenia, Palestina, Líbano o Ruanda. Empezando por el boliviano Evo Morales y el paraguayo electo Mario Abdo Benítez, en casi todos los casos esos países ni siquiera disputarán el Mundial, ya que sus seleccionados no lograron clasificarse.

También acudieron el presidente de Ruanda, Paul Kagame; el primer ministro del Líbano, Saad Hariri, y el presidente del Parlamento norcoreano, Kim Yong Nam.

Tampoco faltaron las exrepúblicas soviéticas aliadas de Rusia, como el presidente Alexander Lukaschenko, de Bielorrusia.

Sin embargo, no estuvieron presentes los principales dirigentes occidentales, al igual que ocurrió en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, lo que no impidió que fuera un éxito organizativo, aunque el doping empañó después el resultado deportivo.

Con todo, no se trata de un boicot comparable al de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, aprovechado por Estados Unidos para castigar a la entonces URSS por su intervención en Afganistán.

Entonces, no sólo los dirigentes no viajaron a Moscú, sino que medio centenar de países se negaron a competir, aunque varias naciones occidentales, como el Reino Unido o España, ignoraron el boicot.

Ahora, los 32 equipos clasificados acudirán a competir, incluido Inglaterra, a pesar de que Londres ha liderado la campaña de boicot tras el envenenamiento en suelo británico del exespía ruso Serguéi Skripal.

Ello se tradujo en la ausencia tanto de la primera ministra Theresa May, como de la familia real británica.

Quizás por eso, viajarán a Rusia muchos menos hinchas ingleses que en anteriores mundiales, incluido el de Brasil, pese a que debían cruzar el océano para seguir a su seleccionado.

Lo secundó por solidaridad Australia, cuya selección compite en el Mundial de Rusia, decisión que no repercutió en el interés de los australianos en animar en masa a su equipo.

Polonia, que mantiene desde hace años tensas relaciones con Rusia, tampoco tendrá representación en el Mundial, al igual que Dinamarca, Suecia e Islandia, que debuta en el torneo.

La canciller alemana, Angela Merkel, no confirmó que tenga intención de viajar en breve a Rusia, donde se reunió recientemente con Putin.

Pero aunque algunos le exhortaron a quedarse en casa para no legitimar las agresivas políticas del jefe del Kremlin, siendo una gran aficionada al fútbol y al seleccionado, es probable que viaje si el equipo llega a las semifinales o a la final, y lo mismo se puede decir el presidente francés, Emmanuel Macron.

Putin recibió la pasada semana el inestimable respaldo del líder chino, Xi Jinping, con quien firmó una declaración conjunta que ponía énfasis en que la política no debe entrometerse en el deporte, y en la inauguración estará el viceprimer ministro Sun Chunlan.

De momento, el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, no asistirá a la inauguración, pero su oficina de prensa confirmó que sí asistirá a algún partido de fútbol.

El presidente Mauricio Macri tenían intención de ir al Mundial, pero los últimos acontecimientos políticos en Argentina dejaron en el aire esa posibilidad, mientras su homólogo brasileño Michel Temer también fue invitado por el Kremlin, pero aún no dio pistas de si aceptará.

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