martes 18.9.2018
Ambito BIZ
Informe de Carlos Pagura.-
viernes 7 de Septiembre de 2018

La danesa Vestas arranca en octubre con producción local de turbinas eólicas

Informe de Carlos Pagura.-

La danesa Vestas, uno de los principales fabricantes de turbinas eólicas del mundo, en octubre comenzará producir aerogeneradores en su planta radicada en la provincia de Buenos Aires, un proyecto que demandó unos u$s 20 millones y que sumará 300 empleos entre directos e indirectos. El anuncio, realizado en el marco del congreso Argentina Wind Power 2018, fue el disparador para una charla con medios de comunicación sobre la actualidad de la compañía y el presente económico del país que mantuvieron Rogerio Zampronha, responsable de Vestas para el Cono Sur, Andrés Gismondi, director general de Ventas en Argentina y Javier Rodríguez, a cargo de Ventas para el área Mediterránea.

PERIODISTA: ¿Cuáles son los proyectos locales?

Rogerio Zampronha: Tenemos actualmente 22 parques eólicos en construcción y 3 en operación, lo que representa un 60% del mercado si tomamos en cuenta los proyectos en ejecución real. Tenemos firmados unos 1.500 MW de generación. Lo más importantes es el compromiso de largo plazo con Argentina. Siempre mantuvimos una presencia formal, y ahora con la vuelta del país a los mercados queremos mantenernos más allá de los problemas de corto plazo. Tenemos contratos de hasta 20 años para operar y mantener los parques.

P: ¿A cuánto ascendió finalmente la inversión en la planta?

Andrés Gismondi: Fueron u$s 20 millones más otros u$s 2 millones asociados al centro logístico en Bahía Blanca y además trabajamos activamente para que socios internacionales desembolsaran 40 millones en dos empresas locales, orientados a fabricar a escala y con alta calidad. Son inversiones que requieren volumen de pedidos, con el nivel de actividad que teníamos estaba asegurado, pero nos preocupa el mediano y largo plazo. Sin volumen, no se justifica.

La firma apuesta a aumentar el porcentaje de producción local en la cadena de valor industrial. Según cifras oficiales, en el marco del Plan RenovAR para la generación de energías renovables, la integración de componentes nacionales en el caso de la eólica pasó del 11% en la ronda 1 al 37% en la Ronda 2. El objetivo es alcanzar un 50% de contenido nacional en el 2023.

P: ¿Cómo avanza la integración de la cadena de producción local?

Rogerio Zampronha: Todavía tenemos algunos problemas. Por un lado, la cadena de valor es muy nueva y le falta madurar, en algunos casos tuvimos que entrenar proveedores y traerlos de otros países. Otra dificultad es típica de los países latinoamericanos y no es exclusividad de Argentina: la Aduana es compleja, la dirigencia se toma mucho tiempo... pero sabemos que es así, si pensamos que estamos en Dinamarca estamos equivocados.

Andrés Gismondi: Otro tema es la logística. Los proyectos empezaron 100% con importaciones, por lo que se elegían proyectos cercanos a puertos y centros logísticos, pero con mayor participación local cambia y hay que transportar todo internamente, excepto las palas que seguirán viniendo en barco. Es un desafío, estamos en dialogo con las autoridades porque el año que viene tendremos 4.000 transportes especiales de torres, palas, turbinas, lo que implica cortar rutas en distintos lugares. Ahí surge el tema de las jurisdicciones: para hacer un transporte se creó un grupo de Whats App de 80 personas, con autoridades nacionales, provinciales, municipales, dirección de tránsito, cada uno con sus opiniones, requerimientos y horarios.

P: ¿A qué se debió la decisión de cerrar una planta en España?

Javier Rodríguez: Fue una pena, porque es uno de los países pioneros en energía eólica, pero nuestros clientes nos piden una senda de crecimiento y tenemos que estar donde somos capaces de proveer un costo de la energía más barato y donde además exista una demanda. Es una decisión triste, pero no quiere decir que España no sea un mercado estratégico, aún mantenemos allí otras dos fábricas. Son decisiones de negocios para mantener la competitividad.

P: ¿Cómo avizoran la crisis económica, la suba del dólar los afectó?

Andrés Gismondi: Me encantaría que pase muy rápido, porque está pegando en toda la economía y también en el sector de la energía, aunque quizás más tarde porque el sector tiene una inercia mayor. Ojalá que el programa con el Fondo Monetario logre estabilizar la economía dentro de unos meses, quizás para fin de año. Argentina no tiene opciones, es salir o salir. Nosotros no tenemos tantos problemas por los costos, porque los modelos financieros están hechos en dólares, pero la situación macroeconómica afecta porque dificulta el financiamiento de los proyectos. Con los contratos de RenovAr no tengo dudas, porque todo el esquema está diseñado con un sistema de garantías muy robusto.

Rogerio Zampronha: Es un momento complejo, pero no se compara con 2001. Lo que pasó entonces fue mucho peor.

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