sábado 22.9.2018
Espectáculos
Entrevista de Celina Abud.-
miércoles 12 de Septiembre de 2018

Escribe cuentos y los difunde en el taxi que maneja

Celina Abud
Celina Abud
Darío Besada y su proyecto

Darío Besada y su proyecto "Taxi Cuentos".

Cualquiera que haya visto la película Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Pedro Almodóvar, habrá soñado con viajar en el Mambo Taxi, el alegre vehículo con tapizado animal print que tomó Carmen Maura en reiteradas oportunidades y que ofrecía todo lo que un pasajero podía necesitar, desde gaseosas hasta un colirio. Lejos de España y las telas llamativas, un taxi que circula por Buenos Aires ofrece a sus pasajeros la opción de pasar un buen rato de la mano de la lectura. Su conductor, Darío Besada, es también autor de los textos que incluye en "Taxi Cuentos", un bolsillo colocado al dorso del asiento delantero y al alcance de quien viaja.

"Desde que este año empecé a asistir a un taller literario, me funciona la dinámica de escribir un cuento por semana. Hago textos de una o dos carillas, porque mi objetivo es que lo lean mis amigos y ellos no leen más que eso. Pero también tengo cuentos anteriores y los recopilo en un blog llamado alos50mejubilo.blogspot.com", señaló Besada, a quien se le ocurrió que su trabajo podía ser un buen lugar para captar lectores. Pero más allá de "Taxi Cuentos", uno de sus escritos parecía estar predestinado a ser leído en medios de transporte, ya que fue seleccionado para formar parte de la antología digital "Cuentos a la calle", de descarga gratuita en celulares y pensada para ese fin, recopilada por el proyecto cultural Una Brecha.

Periodista: ¿Cómo surgió Taxi Cuentos?

Darío Besada:
Desde hace tiempo manejo un taxi y cuando empecé a asistir al taller me dije "ya que tengo los pasajeros presos durante 15 minutos, si quieren leer un cuento, ¿por qué no?" El porcentaje de los que leen es bajo, pero a veces me preguntan si los cuentos son míos, les contesto que sí, los leen y se ríen. Es una linda experiencia. Además, trato de ponerle humor a lo que escribo.

P.: ¿Recordás alguna anécdota con tus cuentos que haya pasado en el taxi?

D.B.:
Hubo una que me hizo sentir el hombre más feliz del mundo. Un viernes a las 6 de la tarde subió una chica con un parlante y una guitarra. La piba estaba de muy mal humor. Me preguntó si los cuentos eran míos y si los podía leer. Como el trayecto era del Centro a San Cristóbal en hora pico, su viaje iba a ser largo. De golpe escuché que la chica se rió y el ruido de las hojas. Y cuando se produjo un silencio prolongado le pregunté si había leído alguno. "Si, los leí todos", dijo. En total leyó ocho cuentos. Después me contó que había tenido un pésimo día, que había parado a otro taxi que no la subió por los instrumentos y que los cuentos le había cambiado la energía, que estaba contenta y que mi taxi era su taxi preferido de todos los taxis.

P.: ¿Te robaron algún cuento?

D.B.:
En realidad, la idea es que si se los quieren llevar, que se los lleven. Eso es algo que me gustaría. Esta semana se subió una chica que me preguntó si los cuentos eran míos, pero dijo que no podía leer en el taxi porque se mareaba. Le dije "si querés, llevátelo". Y lo hizo. Y pocos días atrás, también otra chica se llevó otro. Me encantaría tener que reponerlos seguido.

P.: Taxi Cuentos es en la práctica una iniciativa cultural autogestiva. ¿Querés inspirar a otros?

D.B.:
Cada uno hace lo que puede dentro de sus posibilidades. No me considero escritor, más bien me divierte sentarme a narrar una idea original y me interesa que la gente la lea. Yo manejo un taxi en el que se subirán 10 personas por día, y por cada 10 quizá uno lee. Una vez un pasajero me contó tras ver los cuentos que se había subido a un taxi en el que el conductor vendía sus dibujos. Yo no voy a vender los cuentos, sino que con robar un par de risas ya estoy hecho.

P.: ¿Cómo sigue tu plan de escritura y el futuro de Taxi Cuentos?

D.B.:
Sigo escribiendo semanalmente y que sea lo que tenga que ser. Uno de los chicos del taller me dijo que escribo como hablo, que podría recitar los cuentos de memoria, porque trato de buscar un lenguaje que no sea complejo, que lo pueda leer cualquiera. Y mi idea es agregar más textos al bolsillo, disponibles para quien los quiera.

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