sábado 20.10.2018
Deportes
Por Ariel Giuliani.-
viernes 12 de Octubre de 2018

Pigniatello y otra medalla para alimentar un futuro enorme

Ariel Giuliani
Ariel Giuliani
Delfina Pignatiello.

Delfina Pignatiello.

Con el mismo escenario que el martes, Delfina Pigniatello se tiró a la pileta del Parque Olímpico con la ilusión de volver al podio. Se repitió el aliento masivo, al borde del colapso, para la gran estrella argentina. Y conquistó otra medalla, también de plata, ahora en 400 metros libres, para confirmar que para ella, el futuro es cada vez más presente.

La nadadora de San Isidro arranca pasiones en los Juegos de la Juventud. Volvieron a verse enormes filas para entrar al Centro Acuático. Tan prominentes que antes de las 19, el acceso quedó restringido para todo público. A penas algunas autoridades lograron ingresar. Incluso, parte de la prensa y de los equipos competidores debieron conformarse con escuchar comentarios y gritos.

Esta vez, la carrera la dejó un poco más lejos que su gran rival, la húngara Ajna Kesely, a la que había relegado en los Mundiales de Indianápolis para menores del año pasado. Pero ahora la historia fue diferente. El golpe de la pérdida de su abuela y una dolencia en uno de sus hombros terminaron siendo claves para terminar un poco más atrás de la europea.

En los 800 metros, "Delfi" estuvo palmo a palmo con la campeona, pero ahora, en la mitad de la distancia, le costó, recuperó el segundo lugar en la subacuática posterior a los 200 y aseguró la medalla de plata.

La arenga del público tras la consagración de Delfina Pigniatello.

Tal vez, su gesto deje un mensaje de desilusión de cara al resultado, pero en tiempos en que los velocistas rusos Kliment Kolesnikov (siete oros y una plateada) y Andrei Minakov (seis y uno) arrasaron con los premios de la natación y que Hungría reconfirmó su enorme poderío, dos preseas de plata son un premio de gran valor para una deportista de 18 años que empieza a reclamar su posición.

Su prueba son los 1500 metros, que no se disputó en los Juegos de la Juventud, pero de ahora en más, su carrera será de enorme crecimiento. Para eso cuenta con uno de los mejores entrenadores de la historia argentina, el "Gallego" Juan Carlos Martín, formador de innumerables deportistas.

No les será fácil ni a la bonaerense ni a Kesely. Por delante tienen un monstruo de las aguas como la estadounidense Katie Ledecky, apenas cuatro y cinco años mayor que ellas, múltiple medallista olímpica y actual dueña de los récords mundiales en 400, 800 y 1500 metros libres.

En su corta carrera, la campeona del mundo juvenil le quedará en su retina haber subido dos veces a un podio olímpico y en su casa, con más de dos mil personas gritando su nombre. Y también el aprendizaje de saber que se puede ver el vaso medio lleno a pesar de no lograr los objetivos.

"Vine a buscar los 800 metros pero no se dio. Me propuse disfrutarlo, saliera la marca que saliera, fuera la medalla que fuera, quería disfrutar porque es una experiencia única y no me va a tocar una competencia como esta en mi casa", comentó tras su última competencia.

"Estaba más tranqui y con menos presiones. Fue un mes bastante complicado, con problemas que no se dieron en todo el año y sí ahora. Pero no son excusas, se dio como se dio y me voy con dos medallas", cerró.

Fue el fin de la natación, uno de los espectáculos más convocantes y que arrojó algunos de los nombres del mañana para el olimpismo. El público acompañó tanto por cantidad como por apoyo. Es el escenario ideal para que esto sea el puntapié para una base de la actividad argentina. El modelo a seguir ya está y cada vez se mete más en la elite mundial.

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