viernes 16.11.2018
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Del Sahara a Atacama
martes 6 de Noviembre de 2018

Paraísos de arena: los desiertos más impactantes del mundo

Lençóis Maranhenses, Brasil

Lençóis Maranhenses, Brasil

Extensiones infinitas de arena y roca que hacen soñar y vivir aventuras emocionantes, los desiertos se extienden con su encanto y misterio de China a Australia, de Mongolia a México. Estos son algunos de los más fascinantes del mundo:

• Sahara: es el desierto de arena más grande del mundo, que se extiende en África septentrional desde las costas del Atlántico en Marruecos a las del Mar Rojo en Sudán. Fuente de inspiración para novelistas y realizadores, para exploradores y viajeros, en árabe "Sahara" significa "arena": el elemento que cubre 9.000 kilómetros cuadrados de territorio, con algunos intervalos de paisajes rocosos pero siempre desérticos, entre antiguas ruinas y pueblos deshabitados. Los mejores lugares donde entrar en jeep o a lomo de camello para vivir la experiencia son Douz en Túnez y Zagora y Merzouga en Marruecos. Merece una visita el oasis de Ksar Ghilane, donde se conserva un fortín romano, y las dunas de Erg Chebbi, que alcanzan 150 metros de altura.
Sahara, Marruecos

• Pinnacles Desert: sobre el Océano Indico, el desierto de los pináculos se levanta en Australia occidental a 250 kilómetros de Perth. Se accede desde el pueblo de pescadores Cervantes, dedicado a la pesca de la langosta y rodeado de playas. Forma parte del Nambung National Park y es un territorio insólito caracterizado por la arena dorada y miles de formaciones rocosas calcáreas de hasta cuatro metros de altura.

• Dead Vlei: es una enorme extensión de arena en la parte costera de Namibia, asomada al Atlántico, y se considera uno de los desiertos más antiguos del mundo, árido desde hace 80 millones de años. De norte a sur se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros, y entre las colosales y ferrosas dunas de finísima arena roja se encuentran algunos lagos salados ya secos, con árboles muertos que surgen de la tierra árida, como en un cuadro de Dalí.
Dead Vlei, Namibia

• Chihuahua: en la frontera entre México y Estados Unidos, el desierto de Chihuahua ocupa un vasto territorio sobre el altiplano mexicano, así como Texas occidental y algunos sectores de Nuevo México meridional y Arizona nororiental. Se lo considera el desierto con mayor biodiversidad de especies, aunque algunas nativas -como el lobo mexicano y la antilocabra- están desapareciendo en los últimos años. Se caracteriza por una vasta llanura seca y pedregosa, de colinas bajas y pequeñas cadenas montañosas en torno a las cuales se desarrolla una típica flora desértica. Para visitarlo hay que comenzar el viaje en Ciudad Juárez, Saltillo, Monterrey o Santa Fe.

• Atacama : en el norte de Chile, entre los Andes y la Cordillera de la Costa, el desierto de Atacama es el lugar más árido del mundo, 50 veces más seco que el Death Valley estadounidense. La protección de las imponentes montañas que lo rodean impide la formación de nubes, motivo por el cual la lluvia es un fenómeno rarísimo. El desierto además es muy favorable para observar el cielo por la ausencia de contaminación luminosa, y conocido por la aparición desde la misma tierra, en su porción costera, de la Mano del Desierto, obra del chileno Mario Irarrázabal. Aquí, sobre Cerro Paranal y a 2635 metros de altura, nació el observatorio astronómico con un telescopio récord, con un enorme sistema de cuatro aparatos ópticos reflectores. También se levanta aquí el pueblo de San Pedro de Atacama, dominado por el volcán Licancabur, un perfecto cono que alcanza los 6000 metros de altura. En sus alrededores se encuentran el Valle de la Luna y los géiseres del Tatio.
Atacama, Chile

• Lençóis Maranhenses: este desierto brasileño es anómalo porque es rico en aguas. Se trata de una infinitud de dunas blancas, un oasis de manglares, lagos y ríos en el nordeste de Brasil. El viento cambia continuamente las dunas, modificando el territorio y regalando diferentes emociones durante la visita. Unos pocos pueblos se hacen presentes en la reserva protegida, entre las naturaleza más salvaje, y ofrecen excursiones en buggies o pequeños aviones de turismo. Para conocerlo se parte de fortaleza, con un intervalo en Jericoacoara hasta Sao Luis, que tiene un centro histórico colonial y es patrimonio mundial de la Unesco.

• Gobi: es el quinto del mundo por extensión y el primero en Asia. Se extiende a lo largo de más de un millón de kilómetros cuadrados entre China y Mongolia, una inmensidad silenciosa que regala paisas de otro mundo, sobre todo al alba cuando se ven en el horizonte montañas de arena movidas por el viento y atravesadas por caravanas de camellos. A diferencia de otros es frío, porque se encuentra sobre un altiplano: en invierno en efecto es fácil ver las dunas cubiertas de nieve. Y son espectaculares los Khongoryn Els, majestuosos bancos de arena que silban cuando sopla el viento. El desierto además oculta tesoros paleontológicos, y es frecuente hallar esqueletos de dinosaurios de hasta 80 millones de años de antigüedad. Hasta Marco Polo describió este desierto, hablando en 1298 de pastores nómades y audaces caballeros a lomo de camello.

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