miércoles 14.11.2018
Economía
Por Cecilia Camarano.-
jueves 8 de Noviembre de 2018

Advierten que el accionar del Gobierno y la Justicia sobre los "cuadernos" será clave para las inversiones extranjeras

En diálogo con ámbito.com, Claudio Cirocco, Managing Director de TMF Group en Argentina, y Raimundo Díaz, Head de America de TMF Group, analizaron las posibilidades (y dificultades) que ofrece el país a los inversores extranjeros.
Cecilia Camarano
Cecilia Camarano

Desde el inicio de la gestión de Cambiemos, el gobierno de Mauricio Macri apostó a los inversores extranjeros como uno de los motores de su política económica. Comenzando por la prometida "lluvia de inversiones", pasando por el "segundo semestre" a una postura más moderada y autocrítica basada en metáforas climáticas, el propio Presidente admitió hace poco que el país atraviesa una "tormenta". En este marco cabe preguntarse, ¿es Argentina un lugar en el mapa para los bolsillos de los inversores del mundo?

Según un índice elaborado por la compañía global TMF Group, basándose en el cumplimiento de las regulaciones comerciales locales, Argentina es el país es el número uno de la región en términos de complejidad a la hora de invertir y cuarto a nivel mundial, sobre la base de 84 países relevados. Para la realización del informe el grupo proveedor de servicios empresariales evaluó áreas como la facilidad de establecer una empresa en el país, la dificultad para el cumplimiento de la legislación nacional a nivel local y los reportes de las empresas de información hacia las autoridades locales.

En diálogo con ámbito.com, Claudio Cirocco, Managing Director de TMF Group en Argentina, y Raimundo Díaz, Head de America de TMF Group, analizaron en profundidad las oportunidades locales que el país presenta para los inversores.

Ambos destacaron una "base" de medidas adoptadas por este Gobierno como positivas: la creación de sociedades por acciones simplificadas, el registro de compañías en 24 horas y la plataforma digital para trámites. Si bien consideraron que estas medidas podrían llegar a tener un impacto en el mediano a largo plazo, en el corto la falta de información y la coyuntura económica complican el escenario.

Asimismo, Cirocco y Díaz también abordaron los cuadernos de la corrupción en la obra pública y el rol de Argentina como sede del G20, y el posible efecto de ambos acontecimientos (o la falta de él) a la hora de invertir.



Periodista: ¿Por qué Argentina lidera el índice de complejidad a la hora de invertir, en términos de compliance?
Claudio Cirocco:
Nos estamos reuniendo con las empresas e identificando distintos "puntos de dolor" que tienen que ver con aspectos legales, con mercado de capitales, y armando mesas de trabajo para luego informar a las autoridades locales acerca de qué dicen nuestros clientes. Por ejemplo, las sociedades por acciones simplificadas sabemos que demoran más de lo que deberían, los tiempos que a veces se tarda para crear una compañía y todo el cumplimiento normativo que hay en Argentina que a veces es muy pesado. Los cambios regulatorios permanentes hacen que convivan diferentes sistemas y amoldarlos lleva tiempo.

Raimundo Díaz: Los cambios normativos permanentes están hechos como un collage, porque hay retazos de distintas normativas, entonces si no haces una reforma en profundidad en una región hay altísimas probabilidades de que se pisen distintas versiones de una misma ley, o de una ley actual y una anterior, y eso crea una inseguridad jurídica atroz. Una misma acción puede llegar a ser legal o ilegal, por ejemplo, dependiendo de la legislación que se tenga en cuenta.

P.: En este marco, ¿consideran que el Gobierno ha hecho algún avance para simplificar estos procedimientos?
C. C.:
Se avanzó favorablemente en materia legislativa, en sociedades simplificadas, digitalización, creación de compañías en 24 horas. Lo que está sucediendo ahora es que hay una convivencia entre el régimen nuevo y el anterior, lo que provoca un poco de complejidad. Hoy tenemos las bases para que en el tiempo esto mejore, pero actualmente están conviviendo las bases de estos dos sistemas. Todavía no hay conocimiento ni información de los programas existentes en las empresas, porque el mecanismo de compliance se está adaptando.

R. D.: Además de sociedades simplificadas, la digitalización hace que las cosas sean mucho más fáciles. Es importante que distingamos entre factores de complejidad, porque hay procesos que son más complejos y a largo plazo. Yo creo que lo que vamos a ver es que a corto plazo Argentina va a estar arriba de nuestro índice, pero a mediano plazo bajará.

P.: ¿Cómo creen que impactará el escenario electoral del año próximo en la previsibilidad y seguridad jurídica ansiada por los inversores?
R. D.:
Es verdad que se viene un año electoral, pero hay elementos que no deberían hacer menos atractivos a Argentina para un inversor extranjero. Y eso es lo que debería saber diferenciar cualquier político que gane las elecciones. Hay capital, de lo que se trata es de cómo atraer ese capital a tu país y hacerlo más competitivo.

C.C.: Hay una base tangible de cosas, como las mencionadas anteriormente, una batería de avances legislativos, que difícilmente se echen hacia atrás.

P.: Y en términos de la coyuntura económica, ¿impactará de manera negativa en posibles inversores?
C. C.:
Obviamente estamos atravesando un momento de turbulencia financiera. En las compañías que manejamos vemos que hay un nivel de interés sobre Argentina, porque en el país hay industria y sectores que se siguen dinamizando como el litio o la minería. Y también vemos clientes que pese a las turbulencias están más interesados en el largo plazo, independientemente de la coyuntura. Desde ya que hay vicisitudes, pero clientes hay.

R. D.: Es importante que precisamente en este escenario económico se refuerce aún más la necesidad de hacer atractivo el país como un lugar de inversión, porque cuanto más rápido y mayores sean las inversiones más fácil será salir de la crisis. Si no hay dinero el motor no va a funcionar, y la inversión es lo que lo enciende. Obvio que también implicará el rol del FMI, y cómo el Gobierno se implique, pero las inversiones son claves para salir de la crisis.

P.: ¿Cuáles son los principales reclamos que recogen de su contacto diario con las distintas compañías?
C. C.:
Todo lo que son regulaciones es una preocupación compartida por todos los rubros. El tema laboral, no sólo regulaciones sino una baja del costo laboral, también. Creo eso es algo que está demorado y más temprano que tarde se hará. Otro indicador es el nivel de economía en negro que tenemos.

R. D.: Se trata también de cuidar a las pequeñas empresas, las que recién comienzan, las start up. Hay distintas reformas que claramente beneficiarán al país, aunque no hay fórmulas mágicas. Hablar de efecto positivo con la devaluación que han tenido es brutal, pero claramente Argentina es más competitiva ahora que antes, en el mercado mundial, con el nuevo tipo de cambio. Claro que la competitividad no se puede mantener con devaluaciones, debe haber reformas en términos de productividad.

P.: ¿Qué rubros tienen más dificultades a la hora de cumplir con los marcos regulatorios?
C. C.:
Eso hoy está atravesado por todas las industrias, no hay beneficiados, es para todos muy complejo. Lo que vemos es que hay clientes que querían venir a la Argentina y cuando les decís que una compañía para establecerse necesitaba de 100 a 120 días, les parecía un período muy largo. Por eso destaco las sociedades de acciones simplificadas, que dieron una oportunidad a aquel que quiere venir a invertir rápidamente.

P.: El Gobierno asegura que su rol como sede del G20 facilita la inserción del país en el mundo y, paralelamente, la llegada de inversiones, ¿esta relación es tan lineal como se plantea?
R. D.:
Una reunión del G20 es quizás la reunión política económica más importante del año. Los efectos como marca país quieras o no van a estar. La posibilidad de atraer el interés político o económico vendrá con los empresarios que acompañen a cada delegación. Poner al país en el mapa, en los noticieros y periódico del exterior, siempre ayuda. Ahora, eso no debe ser sólo marketing, Organizar el G20 atrae la atención, pero cómo se aproveche eso depende del Gobierno. Ya los tienes en casa, ahora debes seducirlos.

C. C.: Hay una intencionalidad muy grande de compañías de querer invertir en el país, y las vicisitudes económicas lo que pueden hacer es retrasar ese camino. Seguramente van a seguir viniendo, la orientación es la correcta.

P.: ¿Cuánto tiempo le llevará a Argentina descender en el índice de complejidad de inversiones?
R. D.:
No creo que lo mejor sea estar entre los últimos lugares. La complejidad también tiene la función de hacer un mercado más transparente, hay cosas que son buenas en la complejidad, como por ejemplo cumplir con las medidas anti soborno, o con la protección de datos. Por eso siempre digo que lo mejor es estar en el medio, no ser ni muy ni poco complejo.

P.: Respecto a la corrupción el Gobierno ha intentado, al menos desde lo discursivo, mostrar un punto de inflexión en lo que hace a los denominados cuadernos de la obra pública. ¿Esto es percibido desde el exterior? ¿Tiene un impacto positivo, negativo o nulo?
R. D.: El problema no es que haya corrupción o no, porque está presente en todos los países. Es cómo haces frente a la corrupción cuando la encuentras, porque si el que piensa en corromper se da cuenta que le va a costar muy caro, no va a hacerlo. El hecho de poner a flote el tema es el primer paso, lo que hay que ver en los próximos años es cómo se va a hacer frente a eso, cómo responde el país. Si aquellos políticos que participaron siguen estando en la política, en el exterior van a decir "pues esto sigue todo igual". En los países nórdicos, que siempre son puestos como ejemplo, también hay corrupción, el tema es que allí quienes son encontrados en delitos van presos. Esto es clave para los mercados mundiales, cómo se responde desde el Gobierno y la Justicia a los casos de corrupción. Cuadernos hay en todas partes, algunos se muestran, otros se esconden.

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