martes 13.11.2018
Economía
Por Nicolás Wertheimer, médico y emprendedor.-
sábado 10 de Noviembre de 2018

La punta de un ovillo que puede salvar millones de vidas

Nicolás Wertheimer.

Nicolás Wertheimer.

Por Nicolás Wertheimer*


El último informe publicado por el Panel Internacional de Recursos de la ONU en el marco del Foro Mundial de Economía Circular realizado recientemente en Japón, concluye que la adopción de los denominados "procesos de retención de valor" en la restauración, reparación y reutilización, reducen no solo el uso de materia prima en la fabricación sino que al mismo tiempo, achican los desechos industriales alcanzando un 79-99% de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en algunos sectores.

Todos los años nos encontramos con nuevas publicaciones, informes, estudios y eventos de este tipo, que nos invitan a repensar la manera en la que nuestra generación emprendedora está llevando adelante el desarrollo global. En general, el balance es preocupante porque el impacto social y ambiental de la economía mundial sigue causando gravísimas afecciones al planeta y a los habitantes de zonas más vulnerables. Sin embargo, cada día brota una nueva idea, un nuevo descubrimiento científico, la punta de un ovillo que puede salvar millones de vidas, que puede mejorar la habitabilidad de incontables personas en sus países, que puede dar respiro a la explotación indiscriminada de recursos naturales.

En mi breve experiencia como médico y emprendedor social tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos el impacto de pequeñas-grandes tecnologías que de un segundo al otro cambian la salud de niños y niñas. Detrás de ese "invento" hay una cadena de trabajo impulsada por el deseo de desarrollar una inversión de impacto. Al igual que todos los que formamos parte de esa cadena, me siento parte de esa generación a la que la moviliza e inspira el maravilloso efecto multiplicador que sucede cuando el trabajo en red es motorizado por ese deseo.

Sin embargo, es preciso señalar que el mundo de los negocios sigue dominado por un paradigma conservador al que lo estimula centralmente la idea del retorno financiero como principio y fin. En el mejor de los casos, el impacto social y ambiental se concibe como una manera de calificar la marca-imagen o de donar una cantidad mínima del excedente. Aún es difícil convencer a los grandes agentes del mercado, de que una nueva economía está naciendo y es en base al desarrollo sostenible que se erigirá sus fundamentos.

La sostenibilidad como concepto ha ido evolucionando en los últimos años y hoy no sólo refiere al vínculo entre las sociedades y sus recursos naturales; hoy asume la influencia de los mercados, del comercio global, los vaivenes de la política económica, el contrato sociocultural de cada país y la carrera científica que día a día nos sorprende con infinitas alternativas para diseñar un futuro mejor. Es por esto que muchos de los flagelos que afectan a nuestras sociedades son el resultado de ese retraso en el paradigma productivo y de consumo que aún persiste dominando la lógica global.

En la nueva economía las "inversiones de impacto" son aquellas que se realizan con la intención de generar un efecto positivo y transformador en la esfera social, medioambiental y, por supuesto, también suponen un retorno financiero para su inversor. No importa si las realizamos en mercados emergentes o desarrollados, el crecimiento económico que promueve este nuevo paradigma, está indivisiblemente ligado a la intención de afectar progresivamente al mundo en el que vivimos y vivirán las próximas generaciones.

El triple impacto es la llave y el "a-b-c" de todo agente de cambio, que comprende la urgencia y potencia que tiene la inversión de impacto a la hora de prefigurar el mañana. Para construir el futuro sostenible que soñamos, debemos cambiar el rumbo y construir el puente que nos lleve a una nueva forma de habitar nuestro vasto y diverso planeta.

*Médico (M.N. 143.773), emprendedor social y fundador de Proyecto Agua Segura.

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