Por Liliana Franco.-

En Casa Rosada toman distancia de las decisiones de Bonadio

POLÍTICA | 
"Distancia" y "cautela" es lo que define la actitud del gobierno frente a las órdenes de detención del candidato a vicepresidente Carlos Zannini , el dirigente Luis D´Elía y el ex canciller Héctor Timerman; y el lobbista iraní Yussuf Khalil; el desafuero de la ex presidente Cristina de Kirchner y posterior detención.La decisión del juez federal Claudio Bonadio también incluyó el procesamiento sin prisión preventiva al extitular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Oscar Parrilli y al diputado Andrés Larroque prohibiéndoles salir del país. Estas medidas se encuadran en el marco de la causa que investiga el presunto encubrimiento de los iraníes acusados del atentado a la AMIA.Algunos miembros del gabinete del presidente Mauricio Macri no ven con buenos ojos el que se "abuse" de poner presos a ex funcionarios sin que exista un criterio claro. Es más no lo ven como hechos de Justicia sino como una sobreactuación del Poder Judicial.Esto no significa que el gobierno de Macri no esté dispuesto a continuar con su lucha porque aquellos que llevaron a cabo ilícitos paguen pero aspiran que se "haga a derecho".Con esta lógica de pensamiento algunos funcionarios en la Rosada, aunque en voz baja, consideran que el ex vice presidente Amado Boudou no corresponde que este en prisión. En el fondo al gobierno les preocupa que el Poder Judicial sobreactúe a los efectos de distraer acerca del hecho de la notoria "pasividad" que hubo en algunas causas que hoy cobraron vida. Según explican en la Rosada la prisión preventiva debe ser aplicada "en situaciones muy específicas" y por eso interpretan que existe cierta sobreactuación y esto es "peligroso" porque esta herramienta puede terminar siendo utilizada como una atribución personal de algunos jueces.En tanto, respecto a la expresidente Cristina de Kirchner también manifiestan sus temores que su eventual desafuero y posterior detención no sirva para alimentar con más fuerza la convicción que tiene un sector de la población en el sentido de que algunos magistrados -en combinación con el Poder Ejecutivo- lo que están llevando a cabo es un "cacería de brujas" y no ejerciendo Justicia.Es más algunos aventuran en terreno especulativo que el fallo del juez Bonadio no deja de tener cierta impronta personal. Aunque no lo dicen es bien conocida la mala relación personal entre la expresidente y el juez Bonadio. Cabe recordar que Cristina las veces que fue citada a declarar ni siquiera lo saludo. "Nosotros necesitamos un Poder Judicial independiente y trabajando a derecho" explican en el entorno presidencial. De hecho los inversores extranjeros no preguntan tanto respecto a la situación económica sino justamente por el tema referido a si realmente el poder judicial de ahora en más trabajará con independencia sin mirar a quién le caiga el sayo.