• Nadie admite un error y se aleja cualquier posibilidad de diálogo. Secuela penosa de los acontecimientos del sábado. • Los ruralistas siguen de paro y los transportistas cortan las rutas: peligro real de desabastecimiento. Ciertas bases del sector se tornan más rebeldes que los dirigentes. • El gobierno confiesa temor ("Nos quieren voltear", dijo imprecisamente Alberto Fernández) y alienta actos de repudio al campo apoyándose en piqueteros y en el sindicato de Camioneros: el miércoles en Plaza de Mayo y el viernes en Rosario. • Confuso el cuadro, ánimos violentos, falta política, también conducción: se vive como si un argentino debiera vencer a otro argentino. Para colmo, abundan versiones de que la Presidente no comparte el curso de ciertos acontecimientos.
No admite nadie el error y se aleja cualquier posibilidad de diálogo. Secuela penosa de los acontecimientos del sábado. Los ruralistas siguen de paro y los transportistas cortan las rutas: peligro real de desabastecimiento. Ciertas bases del sector se tornan más rebeldes que los dirigentes. El gobierno confiesa temor y alienta actos de repudio al campo apoyándose en piqueteros y en el sindicato de Camioneros: el miércoles en Plaza de Mayo y el viernes en Rosario. Además, dicen que la Presidente no comparte el curso de ciertos acontecimientos.