Osvaldo Abel Cocho López: expiloto de automovilismo
“En un rally conocí un tercio del mundo”
Cocho López durante una fiesta que se hace todos los años en la playa de Pam-plona, en St. Tropez. “Es un evento muy divertido, imperdible”, cuenta el expiloto.
A los 16 años usaba el Fiat 600 de su mamá, con la licencia de un amigo. Su pasión por los autos viene de su abuelo y su padre, ambos tuercas, del barrio de Mataderos. Su padre corría en TC, con Ford, antes que él naciera. Cocho comenzó a correr con Peugeot. «Era un bebé de pecho para la época, todos tenían 30, 40 años y yo sólo 17», recuerda.
Fue pionero de varias categorías: TC 2000, Club Argentino de Pilotos, Copa de las Naciones. Compitió en Fórmula 2 Europea, en Superturismo Sudamericano y en Sport Prototipo. Corrió tanto en la Argentina como en el resto del mundo, para distintas marcas, ganando siete títulos.
Padre de cuatro hijos -Juan Manuel (Cochito) siguió sus pasos y es piloto de Ferrari (GT)-, hoy Cocho es instructor de seguridad vial y da cursos para empresas, choferes del Gobierno, municipalidades y quien lo contrate. Él se ocupa de la parte teórica y su hijo, de la parte práctica.
Periodista: Tengo entendido que jugás al golf. ¿Sos bueno?
Cocho López: Ja, no sé si bueno, pero me gusta mucho. Lo juego hace 25 años, tengo entre 12 y 14 de hándicap. El golf tiene algo especial, es el único deporte que puedo disfrutar con todo el mundo: mis hijos, mi mujer, mi suegro, hermanos y amigos.
P.: ¿Conocés todo el mundo?
C.L.: Casi. Por los años 70 corrí un Rally Londres-México, ya ahí conocí un tercio del mundo (ríe). Largó en Londres, siguió por Inglaterra, cruzamos en barco de Dover a Calais, Francia, bajamos por toda Europa, hasta cruzar al norte de África. Volvimos a Portugal para cruzar en barco a Río de Janeiro. De ahí, hasta Tierra del Fuego, cruzamos a Chile y subimos por el Camino del Inca hasta Cali. Barco a Panamá, para hacer América Central. Terminó el día que se inauguraba el Campeonato Mundial de Fútbol, en el estadio Azteca.
P.: Me agoté. ¿Cuánto duró?
C.L.: Treinta y pico de días, 26 mil km. Fueron 30 días de carrera y 10 días más de diversión. Me regalaron como premio un viaje a Taxco y a Acapulco.
P.: ¿Asia?
C.L.: Cuando Cochito empezó a correr nos fuimos a Hong Kong, Macao, Dubái, Croacia, Serbia, Bosnia, República Checa.
P.: ¿Cómo fue vivir desde chico, solo, en el exterior?
C.L.: En un deportista, la soledad y el desarraigo son lo más difícil. Vivía distintas temporadas en distintos países: Inglaterra, Francia, Italia, España, según donde me tocara. Tuve que aprender a cocinar, lavar, planchar, todo. También trabajé en Rusia y en Ucrania casi tres años; iba y venía a Kiev.
P.: ¿Preferís el calor o el frío?
C.L.: Me gusta el agua caliente, voy mucho a Fort Lauderdale, tengo amigos y sumo golf. Playa del Carmen y cualquier playa del Caribe. Mustique, Sandy Island y Tabago Key son increíbles. También Saint Tropez e Ibiza.
P.: ¿Nieve nunca?
C.L.: Sí, me gusta esquiar. Iba a Bariloche de chico, cuando estaba el cable carril, con tabla de madera y borceguíes. En Chapelco ni había medios, nos tiraban con una soga.
P.: ¿Qué disfrutás hacer?
C.L.: Andrea (su mujer) se ocupa de organizar los viajes por internet, hay que tener paciencia. Después, donde llegamos, somos de caminar mucho, caminamos de 8 a 10 horas mínimo. Y nos gusta usar bicicleta, en los países en que se puede. Si vamos a Alemania, alquilamos por una semana. Además, los dos somos golfistas, buscamos lugares donde podamos jugar. Ahí vamos donde hay amigos, así no cargamos palos, ni nada. Disfrutamos más el día que la noche.
P.: ¿Muchos amigos por el mundo?
C.L.: A los lugares los hacen los amigos. Si tengo que volver a los lugares que conocí, no sé si vuelvo. Vuelvo a los lugares donde tengo amigos y me divierto. Creo que es el leitmotiv de la vida.
P.: ¿Lugar preferido?
C.L.: El país donde vivo. Soy porteño, me gusta el cariño. Del mundo, Italia, Roma, soy muy cittadino.
Tengo un amigo notario del Vaticano que me cuenta la historia de cada piedra. Conocés la ciudad, no como turista, sino desde las entrañas mismas de la historia.
P.: ¿Museos?
C.L.: A mi mujer no le gustan mucho. Nos gusta más la parte arquitectura, decoración. Nos gusta ver la historia de los edificios. Vas viendo cómo vivían las diferentes culturas a través de las cosas que tenían.
P.: ¿Próximo destino?
C.L.: Bélgica a fin de mes, o Hungría, acompañando a Cochito.