¿A quién creerle? A España o a Italia, que vaticinan una catástrofe si la cumbre europea no les abre los grifos del financiamiento. O a Alemania, que subestima esa demanda e insiste en más ajuste y reformas. Para nuestro hombre en Wall Street, que resguarda su identidad detrás de la máscara de Gordon
Gekko, se atraviesa otro momento de gran tensión. Está en Europa tomar la iniciativa. O cederla a los mercados. Pero no se podrán evitar las definiciones.