Cuarenta investigadores examinaban los restos del avión comercial turco que se estrelló cerca del aeropuerto de Amsterdam-Schiphol para averiguar las causas del accidente, que causó nueve muertos y 80 heridos, informaron fuentes policiales.
"Los investigadores trabajaron toda la noche, sin pausa", dijo Rob Stenacker, portavoz de la gendarmería de Schiphol.
"Seguirán hoy (jueves) y quizás la próxima noche", agregó.
"Los primeros resultados de la investigación podrían conocerse en unas semanas", explicó Fred Sanders, portavoz de la Oficina de Investigación para la Seguridad. "No tendremos los resultados oficiales hasta de aquí un año probablemente", subrayó.
"El avión resultó seriamente dañado", continuó. "Que tanta gente lograse salir por su pie, sorprende mucho, algunos hablan de un milagro".
Cada vez más indicios apuntan a que una serie de averías en los dos turborreactores podrían ser la causa del fatídico accidente.
"El hecho de que no se incendiase ayudó mucho, y se debió quizás a que cayó en un campo de barro, y no en una carretera o una pista de aterrizaje", explicó Sanders.
Los restos del Boeing de la Turkish Airlines que se estrelló en un campo con 134 personas a bordo, permanecerán en el lugar varios días, según el portavoz.
La caja negra del avión, que venía de Estambul y se partió en tres, fue hallada ayer.
Seis de los heridos están en un estado critico y 25 graves. Las familia de las víctimas llegaron el miércoles a Amsterdam-Schiphol desde Turquía.
Los médicos luchaban por mantener con vida a seis personas en estado crítico que resultaron heridas de suma gravedad en el accidente aéreo en Amsterdam en el que murieron nueve de los 134 ocupantes y 86 sufrieron heridas.
El experto se mostró "muy sorprendido" de que no se hayan producido más muertes. Los tres pilotos en la cabina de pilotaje murieron en el acto por el fulminante golpe que les asestó el panel de comandos que se desprendió a causa del fuerte impacto del avión al estrellarse.
La aeronave cayó sobre un campo de cultivo, situado a poca distancia del aeropuerto Schiphol y de la autopista A9, y se rompió en tres partes. Los motores se desprendieron del cuerpo del avión y uno de ellos, arrastrado por la fuerza de inercia, fue hallado a una distancia considerable del lugar del siniestro.
Las especulaciones, según las cuales la aeronave se quedó sin combustible, no fueron confirmadas. Los expertos no descartan que el piloto decidiera efectuar un aterrizaje de emergencia en el lugar del accidente. Sin embargo, no comunicó esa intención a la torre de control del aeropuerto.
La reina Beatriz de Holanda les dio a los allegados de los muertos su más sentido pésame. También el primer ministro, Jan-Peter Balkenende, expresó sus condolencias, al igual que miles de personas que manifestaron su tristeza y consternación a través de una página web, creada a raíz del accidente.
En su visita al lugar de la tragedia Balkenende alabó la "intervención profesional" de las fuerzas de rescate. Gracias a su eficacia muchos pasajeros pudieron ser rescatados en muy poco tiempo de entre los restos del avión para ser hospitalizados inmediatamente.