Un accidente durante una carrera de autos en Australia tuvo un final impredecible y milagroso cuando uno de los coches perdió el control en la curva número seis.
En la competencia, un Mini Cooper volcó, dio siete vueltas, atravesó las vallas de contención y fue a parar al sector del público. El impresionante incidente no dejó ninguna víctima fatal.
Aunque el piloto resultó ileso, dos espectadores sufrieron heridas menores y fueron trasladados a un hospital local. Los lesionados se encontraban concientes mientras eran atendidos por los médicos del lugar.