Por Ezequiel Orlando.-
Xabier Arrizabalo Montoro, doctor en economía, docente e investigador de la Universidad Complutense de Madrid, le presentó a ámbito.com su opinión sobre la crisis española. Calificó de regresivas y funcionales a los intereses de los grandes capitales a las políticas aplicadas por el Gobierno español. Difirió con el FMI al calificar de "disparatado" pensar que el país va a tener crecimiento en 2014, ya que "no tienen ningún fundamento real".
El economista marxista postuló además que "el euro funciona como un corset para la actividad" por las diferencias de productividad entre los países miembros. Por ello planteó la ruptura del euro en toda la Unión Europea para solucionar aquellos problemas estructurales, ya que la sola devaluación española no le convendría.
¿Qué opina sobre las medidas del Gobierno español?
Tienen tres características. En primer lugar, son medidas de destrucción económica, ya que generan el cierre de empresas, desempleo. Además, generan regresión social. Y por último, cuestionan la democracia. Estas políticas son una exigencia del capital financiero, incompatibles con el funcionamiento de la democracia. Por lo que representan a las grandes compañías en detrimento de la gran mayoría de la población. Mariano Rajoy, cuando se presentó a las elecciones no había anunciado ni una de las medidas que tomó. Se había comprometido a no modificar la cobertura del desempleo, de salud, educación, e hizo justamente lo contrario, como también subir los impuestos. El Gobierno no tiene ya competencia en el terreno fiscal porque se ha subordinado a los acuerdos con la UE y el FMI. Esto puede compararse con la situación que pasó Argentina en los '90. Se mantiene el paralelismo en las políticas económicas que se aplican: recortes salariales, salud, educación. No es un problema de deuda caído del cielo, sino que tiene que ver con la crisis del sistema que hace que los capitales se vuelquen cada vez más al ámbito financiero. El detonante es la rentabilidad.
La presidenta Cristina de Kirchner opina que esas políticas no ayudan porque asfixian el consumo, ¿coincide con esa mirada?
Sin duda. Van a matar aún más a una economía prácticamente muerta. Son políticas interesadas: hay quien gana y quien pierde. Modifican drásticamente las condiciones de competencia, ya que las PyMEs son incapaces de competir en este escenario. En cambio, al capital financiero internacionalizado le otorga una posición privilegiada. Las medidas no son un error, sino la expresión de determinados intereses. Aquí se observa que el capital alemán no deja de estar subordinado al capital estadounidense. Si bien hay un esquema de negociación, la noción de posición hegemónica la mantiene EEUU. Y la presión del capital es la que va a determinar hacia dónde caminan las cosas. Nada puede ser igual. Hay varios escenarios. El que se propone desde el oficialismo es uno que aproxima las condiciones laborales y de vida a las que existen en países históricamente dominados. Uno alternativo sería el de la ruptura del euro.
España y el FMI prevén crecimiento para 2014, ¿usted piensa lo mismo?
Es disparatado; no tienen ningún fundamento real. Las cuentas de las principales entidades bancarias y constructoras son realmente inadmisibles. No sabemos siquiera cuál es la magnitud de sus pérdidas. El escenario que plantean las medidas que se adoptan por el Gobierno es de una decepción aún mayor.
¿Considera que España está en condiciones de debilidad o que hay fondos especuladores que quieren hundir al país?
Las dos cosas. Hay situaciones de debilidad y un problema serio de la balanza comercial en particular. Esto demuestra que devolver las deudas a tan altas tasas parece prácticamente imposible.
¿Las calificadoras de riesgo expresan la realidad de la economía?
No. Hay elementos de debilidad en la economía pero no justifican las puntuaciones de las agencias. Ellas son juez y parte, y existe colusión de intereses entre ellas y las empresas. Por lo que hay un entramado de especulación alrededor de ellas. La sola declaración de Mario Draghi del jueves produjo automáticamente una suba de la bolsa de Madrid del 6%. Es decir que las caídas previas obedecieron a declaraciones o a interpretaciones. No obstante, es cierto que hay dificultades para competir. La orientación económica del país en actividades como la construcción fue la que lo llevó a la burbuja inmobiliaria que finalmente pinchó. No se puede esperar que el BCE vaya a hacer una política contraria a aquello para lo que fue instituido. Tiene un único objetivo, que es la estabilidad monetaria y no la promoción de empleo, por ejemplo. Es decir, se ha institucionalizado el enfoque monetarista. A pesar de ello, si el BCE se involucrara a ayudar a España, sin duda mejoraría la situación en el corto plazo. Podría aliviar un poco la situación, pero no mantenerlo como política.
¿Cómo golpea la crisis a las empresas?
Entre 2000 y 2007 cerraron 50.000 comercios, aún con aumento de la actividad económica. Ha habido un desalojo de los pequeños capitales por parte de los grandes, fundamentalmente los de origen extranjero. Las actuales políticas de austeridad que aparentan golpear a todas las compañías en general, realmente sólo afectan a aquellas que no tienen la capacidad de defenderse. Las empresas internacionales, en cambio, se fortalecen por la falta de competencia de todas aquellas PyMEs que son golpeadas por las medidas gubernamentales.
¿Van a desinvertir las empresas españolas en el exterior?
Una década atrás parecía que España se había convertido en una potencia imperialista, con sus grandes empresas expandiéndose al Conosur. Pero esa situación era irreal. La situación de YPF constata que la economía española no se correspondía a una presencia más agresiva mundialmente. Lo previsible sería que esas inversiones españolas en el extranjero sean adquiridas por capitales de otros países. Para concentrar sus actividades en el exterior, las empresas españolas requieren una financiación con la que no cuentan. Esto principalmente porque la caída de la actividad ha venido para quedarse en España.
¿Qué sucedería si algún país sale del euro?
Para la ciudadanía, salir del euro figura como el mayor de los castigos, el caos. Pero, para mí, la solución no es la salida del euro, sino su ruptura. La ruptura de un entramado monetario que disciplina a los gobiernos que cuentan con unas bases reales que no se corresponden entre sí. Gracias al euro se ha conseguido una obediencia de todos los gobiernos europeos en la aplicación de políticas del estilo a las del FMI. Es insostenible plantear que se pueden arreglar los problemas monetarios por separado de las diferencias en la economía real, de las productividades de los países.
¿Le conviene a España salir del euro?
La discusión debe ser a escala de la Unión Europea y por eso hablo de la eliminación del euro y no de la devaluación de España. Si sólo se planteara aquí la salida de la moneda común nos perjudicaría. En España hay intereses contrapuestos. También para los empresarios es una herramienta de disciplinamiento. Pero, a su vez, hay sectores del capital que ven que su día a día está siendo afectado. El euro funciona como un corset para la actividad. El rechazo de la población a los recortes inevitablemente lleva al cuestionamiento del euro. La balanza comercial del conjunto del bloque es relativamente estable. Los desajustes provienen de las relaciones internas. Alemania ha dirigido el grueso de sus exportaciones al interior del conglomerado. Por ello, el euro es un limitante.
¿Puede el país salir de la crisis a través de la generación de ventajas comparativas?
Lo importante allí es quién y por qué lo van a llevar a cabo. Actualmente se están recortando los programas de investigación. Incluso donde trabajo, en la Universidad Complutense de Madrid, que es pública, se plantea despedir cerca de un tercio del profesorado. Si fuera con gasto público sería una solución a largo plazo. En caso de que el capital privado cumpla con el rol, sería guiado por rentabilidad, y esto no es algo que no esté sobre la mesa.