El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi debió intervenir para impedir la renuncia de la gobernadora de Lazio, Renata Polverini, tras un nuevo escándalo de corrupción que sacude a su Partido del Pueblo de la Libertad (PDL).
Berlusconi teme que la dimisión provoque que se vaya a elecciones anticipadas y que el poder quede en manos de la izquierda.
El escándalo creció tras conocerse que el consejero regional del PDL en Lazio, Francesco Fiorito, desvió a sus cuentas bancarias al menos 800 mil euros (al menos un millón de dólares). Fiorito aseguró que él distribuía el dinero entre otros miembros del PDL y que Polverini "no podía no saber cómo funcionaba el mecanismo".
Parte del dinero era usado para financiar el lujoso nivel de vida de miembros del PDL y para realizar fiestas.
La Fiscalía de Roma investiga a otras 10 personas para saber cómo fueron usados ocho millones de euros (más de u$s 10 millones), destinados en dos años al PDL por el Consejo Regional.