Se celebra el Día del Petróleo en medio de una crisis más evidente

Las reservas de petróleo a fines de 2008 eran de 400,7 millones de metros cúbicos, equivalentes a 11 años de la producción registrada en ese año y el actual. Las de gas en tanto eran de 398.529 millones de metros cúbicos, lo que significa menos de 8 años de la extracción actual.

El escenario incluye también:

El estancamiento de la producción con muy leves aumentos en petróleo: un 0,33% en los diez primeros meses de este año en relación con igual período de 2008 y en gas: un 1,71% de enero a setiembre en comparación con el mismo lapso del año anterior.

Un aumento del 99% en las exportaciones de petróleo que totalizaron 4,6 millones entre enero y setiembre (15% de la producción) debido a una combinación de menores ventas locales por caída del consumo de combustibles, menor producción de las refinerías no integradas y un reposicionamiento de YPF que utiliza el crudo propio en las ventas de naftas y gasoil (la participación de esa petrolera fue del 54,9% en 2008 y llegó al 59,6% en febrero de este año, para ubicarse en la actualidad en el 56,4%).

Una caída en los ingresos por exportación de petróleo que se expresa en que al doble de volumen vendido, los dólares FOB obtenidos sólo subieron un 17,7%, debido a la baja de precios internacionales y la sobreoferta en los mercados mundiales.

Un incremento relativo (en relación con 2007) en las exportaciones de gas del 31,2% representando un volumen del 1,63% sobre el total producido, y alrededor de 2 millones de metros cúbicos promedio por día, mientras las importaciones promediaron 12 millones de metros cúbicos diarios en el invierno aun cuando ese período coincidió con el de mayor reducción de la actividad industrial.

Este año, hasta octubre, se obtuvieron u$s 253 millones por las exportaciones de gas y se gastaron, según estimaciones preliminares, más de u$s 5.000 millones, calculando que el barco regasificador de GNL importado debió quedarse en el país entre octubre y abril, aunque iba a irse en setiembre, por temor a que un conflicto gremial ponga en riesgo el abastecimiento interno.

Disputa

Una disputa entre empresas productoras de petróleo y refinadoras sin crudo propio que ya lleva más de un año sin solución. Las productoras quieren un precio más alto por el producto, mientras las refinadoras aseguran que el negocio es inviable con un petróleo más caro, debido a las retenciones a las exportaciones de combustibles.

Un fuerte descontento de las provincias productoras por los ingresos por regalías calculados sobre los precios obtenidos por las petroleras para el crudo y el gas, y por la disminución de la actividad en las cuencas con yacimientos más maduros como la neuquina.

Un nivel muy alto de conflictividad laboral debido a la menor actividad de las petroleras y su intención de bajar costos para recuperar rentabilidad, unido a posiciones radicalizadas de los gremios.

Una situación de muy escasa rentabilidad en las estaciones de servicio, sobre todo en el caso de las que no integran la venta de combustibles líquidos con las de GNC, y la continuidad del cierre de estaciones ya sea blancas o de las que no logran renovar contrato con las petroleras por el volumen de ventas y la ubicación poco favorable.

Una creciente debilidad en la prestación del servicio de transportadoras y distribuidoras de gas debido a que las empresas privatizadas realizan mantenimientos mínimos como contrapartida del congelamiento de tarifas que se extiende desde 2000.

Un fuerte descontento de los usuarios de gas de todo el país debido al aumento espectacular que significó en las tarifas de invierno el cargo adicional impuesto por el Gobierno para afrontar el pago de las importaciones del producto y mejorar la retribución de las petroleras productoras.

Por último, YPF, la empresa líder del mercado argentino, atraviesa una situación de incertidumbre porque los accionistas principales de Repsol (que sigue teniendo un 85% de la petrolera local) quieren conseguir efectivo para pagar deudas y ya no les atrae la actividad en la Argentina por la madurez de los yacimientos.

En principio, ya esa disposición no crea condiciones favorables para la inversión en el país y en el Gobierno hay preocupación por un desguace de YPF, aunque el Estado todavía cuenta con los derechos de la acción de oro.

La virtual crisis del petróleo y el gas en la Argentina contrastan con el panorama de Brasil donde los descubrimientos de petróleo en la capa presal, anticipan que ese país será uno de los grandes productores del futuro, si bien a costa de inversiones muy fuertes que se justificarían más con un precio más alto del crudo.

Brasil

Los hallazgos de Brasil fueron el resultado de explorar durante tres décadas por lo menos y con pérdidas. Fue también sobre todo una política de Estado que hoy la Argentina no está en condiciones de encarar, mientras si hay mejores posibilidades geológicas en otros lugares del mundo, las compañías internacionales no lo buscarán aquí, por lo menos por ahora.

YPF anticipó que lanzará un plan nacional de exploración para hacer sísmica en todo el territorio, pero son iniciativas de muy largo plazo. Por lo pronto, la empresa recién este año retomó la búsqueda offshore con la perforación de dos pozos, y la chilena Sipetrol hizo otro, pero desistió de un segundo. Esas tres perforaciones son las primeras que se hicieron en el mar desde 2000.

Otro problema difícil de resolver es llegar a precios de la energía que estén relacionados con el valor del producto en el mundo por la escasez, la ubicación en zonas políticas conflictivas y la necesidad de bajar las emisiones contaminantes, por lo que se afianza la tendencia a reemplazar el carbón que es todavía el combustible más usado en EE.UU. y China.

En medio de este escenario desfavorable, la aparición de nuevas tecnologías para extraer gas en arenas compactas, abre una esperanza sobre la posibilidad de rehabilitar la cuenca neuquina y sumar nuevas reservas de ese hidrocarburo. El aumento de la capacidad de transporte desde Tierra del Fuego favorecería además un desarrollo más acelerado de las reservas de gas en el mar frente a esa provincia, y dejarían espacio para reiniciar la exploración en esa cuenca.

De todas formas, la reformulación de la política energética y del rol del Estado parecen más necesarias que en otros momentos, porque desde hace una década sólo hubo remiendos y salidas forzadas por las circunstancias.

Una decisión que sí se tomó en los últimos años, casi al inicio del Gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, fue la de ver la riqueza gasífera de Bolivia como la forma de compensar la caída de las reservas locales, abastecer a nuevas zonas del país y cumplir con el aumento del consumo interno. La alternativa por ahora no dio el resultado esperado. Las políticas aplicadas por el presidente Evo Morales desalentaron la inversión privada y también elevaron el precio que Bolivia pretende ahora por su producción.

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