Ámbito del Placer
La tendencia de combinar turismo aventura con visita a bodegas
Adrenalina y vinos, un combo feliz en Mendoza
El turismo aventura es una variante que asocia la belleza de los paisajes y la cercanía a la naturaleza, con el sentimiento de peligro y la adrenalina propias de los deportes de riesgo. Es una actividad que en la Argentina suma cada vez más adeptos, siendo Mendoza uno de los destinos con mejor oferta.
«Vienen muchos extranjeros, el país les sigue resultando barato y Mendoza les ofrece muchísimas alternativas, sobre todo porque pueden combinar la aventura con otras actividades como visita a bodegas, o esquí, en temporada de nieve», sostiene Juan Pablo Marziani, de Kahuak, agencia mendocina pionera en el segmento de aventura.
Según registros oficiales, Brasil es hoy el principal país emisor, seguido por Estados Unidos y Reino Unido. «Pero no nos olvidemos del movimiento interno que también es muy importante», asegura Marziani.
El turismo aventura en Mendoza ofrece gran cantidad de alternativas. Los ríos y arroyos cuyanos se prestan para el rafting, es decir la navegación en pequeñas embarcaciones como gomones semirrígidos, kayaks, canoas y balsas, a favor de la corriente. Los operadores locales ofrecen desde excursiones de pocas horas de duración, indicadas para quien busque su «bautismo» en los ríos blancos, hasta salidas de varios días, con la intención de visitar parajes distantes pero hermosos, y acampar en plena naturaleza andina.
El rafting se ha convertido en una actividad destinada no sólo a la familia, con sus circuitos de poca dificultad, a los que pueden acceder hasta niños a partir de los 10 años, sino que se ha transformado en una eficaz herramienta empresarial, que busca crear espíritu de grupo, a la vez que da verdaderas lecciones sobre el trabajo en equipo.
Otras formas de disfrutar de la geografía mendocina es en excursiones a caballo, caminatas por senderos montañosos, la práctica de mountain bike, o el rappel, que consiste en escalar con equipos especiales de cuerdas y arneses las paredes montañosas de los Andes.
Los itinerarios y precios varían de acuerdo con el tipo de actividad y servicio. Por ejemplo, un paseo en mountain bike por bodegas oscila los $ 210 por persona (medio día) y $ 390 la jornada completa. La excursión consiste en la visita en bicicleta a varias bodegas, con almuerzo incluido en el caso de la salida de día completo.
Pero no sólo en dos ruedas se pueden recorrer los principales establecimientos vitivinícolas. Al ser el vino el principal distintivo de Mendoza, las agencias especializadas ofrecen numerosas opciones. Así, viñedos y bodegas pueden visitarse en tours regulares, en privado, en autos antiguos, a caballo y hasta en globo aerostático.
El canopy es otra alternativa de turismo aventura. Animarse a practicarlo cuesta en promedio $ 180 con un recorrido de 1.400 metros, o $ 150 uno de 800 metros, incluyendo equipamiento de seguridad y agua mineral. Un poco más caro es el parapente. En este caso, 30 minutos de vuelo libre vale $ 400. Incluye: subida a 1.640 metros en 4x4 y vuelo de media hora como mínimo.
Pero la vedette de la temporada es sin dudas un tour de alta montaña, un circuito que cuesta $ 190 por persona e incluye la visita a todos los poblados y puntos de interés entre la ciudad de Mendoza y el límite con Chile. Puente de Inca, mirador Aconcagua, Penitentes, Uspallata y el dique Potrerillos están en la hoja de ruta.
Leandro Ferreyra
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