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A 5 años de su desaparición, México aún espera la verdad sobre los 43 de Ayotzinapa

La CIDH insiste en que se aborden líneas de investigación desestimadas en 2014. En un nuevo aniversario de la desaparición de sus hijos, padres de los estudiantes se manifestaron para exigir justicia. Para el Gobierno, el Estado es responsable.

Ciudad de México - A cinco años de la desaparición de 43 estudiantes en el estado mexicano de Guerrero (sur), familiares y activistas se manifiestaron ayer para exigir a la nueva fiscalía independiente una explicación convincente sobre el paradero de los jóvenes y castigo a los responsables.

La noche del 26 de septiembre de 2014, decenas de estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa fueron a Iguala, Guerrero, para buscar micros que utilizarían para sus manifestaciones.

Pero fueron capturados por policías coludidos con el cartel Guerreros Unidos, y desde entonces se desconoce el paradero de 43 de ellos, en un caso que desató indignación mundial y condenas contra el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018).

El actual mandatario, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, creó una Comisión de la Verdad para este caso mientras la fiscalía general, que tras una reforma ahora es independiente del Ejecutivo, se comprometió a reiniciar la investigación “casi desde cero”.

A la espera de conocerse el destino de los jóvenes, la justicia mexicana liberó a 77 detenidos de la investigación original, entre ellos uno de los cabecillas de Guerreros Unidos, cuyos testimonios fueron obtenidos bajo torturas.

Alejandro Hope, experto en seguridad, opinó que la fiscalía debe retomar “líneas de investigación que no se siguieron en su momento”. “Hay dos hechos sobre los cuales no parece haber duda: los estudiantes fueron secuestrados por policías y fueron entregados al cartel”, consideró, no obstante.

En el gobierno de Peña Nieto, la fiscalía general, que dependía del Ejecutivo, presentó la denominada “verdad histórica”: los narcotraficantes, creyendo que los jóvenes eran de un cartel rival, los mataron, quemaron sus cuerpos y los arrojaron a un río.

Pero expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH) que realizaron una investigación independiente cuestionaron esta teoría y pidieron seguir otras hipótesis. El organismo celebró el compromiso de reiniciar la investigación, pero no ve avances suficientes. Una de las líneas de investigación a privilegiar, indicó, es la existencia de un quinto micro que estaría cargado de droga destinada a Chicago, en Estados Unidos, y que habría sido secuestrado sin querer por los estudiantes.

Este “quinto autobús” desapareció de la investigación oficial.

Algunos padres aún mantienen la esperanza de que los jóvenes estén con vida. “No sé si mi corazón de madre me engaña, pero no siento que mi hijo esté muerto. Quiero verlo caminar, regresar y abrazarlo, a él y a sus 42 compañeros”, dijo con lágrimas Blanca Luz Nava, mamá de Jorge Álvarez.

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