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A este miniplán con supertasas le espera un incierto final

BANDAS CAMBIARIAS Y ELEVADÍSIMOS INTERESES - Hay seis razones a considerar para la marcha del dispositivo financiero puesto en funcionamiento por el Gobierno.

La gran duda que hoy existe en los mercados es cómo termina este dispositivo financiero -sería muy exagerado llamarlo plan económico- de la flotación entre bandas cambiarias con supertasas de interés. ¿Qué es lo que pretenden las autoridades?

Pues bien, el deseo del propio Presidente para abajo es que el dólar baje cuanto antes a la banda inferior, que el Banco Central compre dólares a buen ritmo y que ello induzca una rápida y muy fuerte baja en las tasas de interés, sin que por ello el Banco Central deje de comprar divisas. Obvio que todo esto en el marco de un "congelamiento" en el monto de Leliq y Lecap (que ahora son las Lebac 2.0 debido a que los fondos que se toman terminan "durmiendo" por entero en el Banco Central). Todo ello con un relajamiento de la meta de base monetaria creciendo al 0%. De otra manera estaríamos frente a otra vuelta de rosca de ingreso de capitales golondrina con ganancias financiadas por el Estado, y esa es la pesadilla que menos se quiere. Por lo tanto, si entraran dólares debería ser por efecto de una remonetización de la economía, por demanda genuina de pesos principalmente para transacciones o para efectuar plazos fijos pero con tasas de interés financiadas por genuinos tomadores de crédito para encarar negocios productivos. Uno puede hasta incluso imaginarse el discurso con el que las autoridades -si salieran de su ataque de pánico- podrían intentar incentivar a los operadores para que produzcan esta suerte de milagro económico. Y nada más acertado que llamar a esto "milagro económico", porque hay una serie de muy poderosas razones para impedir que todo esto ocurra y que la historia tenga otro desenlace, un inquietante desenlace. Veamos la serie de factores que hacen que toda esta línea argumental parezca, con motivos, estar más cerca de la fantasía que de la realidad. En primer lugar, lograr que la base monetaria se expanda por entrada de dólares merced a un genuino incremento de la demanda de esta por parte del público es sumamente improbable. Los números son sencillos: la base monetaria es hoy cercana a los 1,25 billones de pesos, y entre Leliq, Lebac y Lebac 2.0 hay base monetaria potencial de 1,075 billones de pesos. O sea, hay un "tanque de reserva" de base monetaria del 86% de la misma, lo que haría que apenas desciendan las tasas de interés, la promesa de hacer que la base monetaria crezca al 0% quede en la historia por el trasvasamiento de Leliq, Lebac y Lebac 2.0 a base monetaria. Pero eso es lo de menos. El problema es que ese factor haría que rápidamente el dólar atraviese al menos parte de la banda cambiaria hasta ubicarse fuera de la banda mínima. La segunda causa por la cual el escenario favorable es una ensoñación es que, continuando con el primer argumento, el M4 (depósitos a la vista, más cajas de ahorro, más plazos fijos, más Lebac, más Lebac 2.0) llega, en pesos, a un valor de u$s99.000 millones tomando un dólar de 36,45. O sea, el mercado está muy líquido. Hay muchos pesos en el sistema. Muchísimos. Y si el crédito resulta exorbitantemente caro, es sólo porque el Banco Central toma fondos a tasas de interés muy altas. Nada más que por eso. El mercado, librado a su propia dinámica, derrumbaría muy fuertemente las tasas de interés. No hay ninguna necesidad de generar más pesos. Ni siquiera para transacciones. Por eso le cuesta muchísimo al dólar bajar a la banda inferior. Ni siquiera con la zanahoria de una altísima tasa de interés ello se produce, y es comprensible porque los plazos fijos, más Lebac, más Lebac 2.0 siguen creciendo muy fuertemente llegando actualmente casi a los 1,8 billones de pesos, o sea, equivalen a u$s48.200 millones. Y esa es la tercera razón por la cual este dispositivo financiero no tiene el destino que pensaron sus creadores.

Pasando a la cuarta razón, es necesario tener en cuenta que las tasas de interés en pesos y en dólares representan un gran déficit fiscal. La deuda por intereses que hay que afrontar es enorme. El déficit financiero equivale a 3,3% del PBI y el cuasifiscal, si se le suman las Lebac, Leliq y Lebac 2.0, es 6,3% del PBI. Se llega a un déficit total en concepto de intereses del 9,6% del PBI, por lo que el esfuerzo de reducir el déficit operativo al 0% de poco y nada sirve y casi no importa.

La quinta razón es que si bien el financiamiento del FMI permitirá el pago de una buena parte de los vencimientos de 2019, en 2020 aparece un "agujero negro" de financiamiento que va a incidir más bien rápido que tarde en los mercados porque en breve hay que refinanciar deuda pública. Y tales refinanciaciones comenzarían a vencer en 2020. ¿Quién se arriesgará a prestarle al Estado con vencimientos que van más allá de 2019 si se sabe que sólo quedarían u$s7.000 millones del FMI de financiamiento para ese año? Y para colmo las fechas de repago de estos u$s57.000 millones que el Fondo presta empiezan a caer en 2021... nada de crédito a largo plazo...

Finalmente, la sexta razón es que ya en agosto próximo empieza el calendario electoral presidencial y el clima político comenzará a enrarecerse ante las dificultades del oficialismo por mostrar buenos resultados en las encuestas.

Dicho todo esto, si el "panorama soñado" para este esquema financiero por parte de las autoridades es una quimera, ¿qué panorama nos espera?

Puede decirse que en el mejor de los casos habría una flotación entre las bandas, con toques ocasionales de la inferior y quizás también de la superior, pero sin compras masivas de dólares por parte del Banco Central. Y en el peor de los casos, si sigue creciendo el stock de dinero especulativo que dijimos que llega hoy a los u$s48.000 millones, puede reanudarse el camino alcista del dólar, llegando a la banda superior y quedando en ella un cierto tiempo, sacándole dólares de las reservas al Banco Central, lo que haría muy dificultoso predecir en pocas palabras en qué desemboca este mal ideado esquema de supertasas de interés en el contexto de un miniplán financiero.

walter.graziano@yahoo.com

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