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A rodar

• ¿Les dirá el ministro de Producción, Francisco Cabrera, a las automotrices que dejen de llorar? Es una buena pregunta que, por ahora, no tiene respuesta. Habrá que esperar a que se produzca el primer encuentro formal entre las partes. Aunque tal vez después de la reunión de ayer del Gobierno con la UIA se utilicen desde el poder otras expresiones para responder a los reclamos de los empresarios. Lo cierto es que en el sector automotor hay malestar por el lento ritmo en que avanzan algunas reformas. Puntualmente, la rebaja impositiva. En las terminales se apuran a aclarar que entienden que son tiempos difíciles y que hay restricciones comprensibles por la necesidad recaudatoria, pero...

• No es un tema nuevo. Desde los anuncios de algunos funcionarios en el comienzo de la actual gestión, en varias oportunidades se escuchó la necesidad de apurar el alivio tributario. Hay que recordar que en el valor de cada auto que se vende, el 54% corresponde a impuestos tanto nacionales, provinciales o municipales. En eso, el país registra un récord, salvo algunas naciones que están fuera, casi, de la civilización. Algunos directivos del sector (y hasta algún presidente de terminal) suelen repetir una frase que, además de ser realista, es muy marketinera: "No podemos seguir exportando impuestos". Ante semejante contundencia, el Gobierno dispuso el año pasado una suba de los reintegros a las ventas externas de automóviles del 0,5% al pasarlos del 6% al 6,5%. Fue una buena señal pero insignificante, ya que se estima que la carga impositiva que lleva un 0 km cuando se vende al exterior supera el 15%. En esto influye que en la Argentina la mayor parte de la presión fiscal está centrada en la cadena productiva. En Brasil es a la inversa y en México, el país más competitivo de la región, la producción no paga impuestos. Por eso fabricar un auto en tierra azteca es un 65% más barato que en la Argentina. También es cierto que a comienzos de este año se atenuaron los Impuestos Internos para la franja de modelos de mayor precio y eso ayudo a reactivar el segmento de algunos autos de media y los alta gama y premium. Pero este tributo se sumaba al 54% que pagan el resto de los 0 km por lo que el beneficio es muy puntual.

• Es por todo esto que en la reunión de ADEFA de la semana pasada el tema impositivo volvió a estar sobre la mesa. En la entidad se está trabajando en un estudio para evaluar la rebaja fiscal en cuatro años (dos que ya pasaron del Gobierno actual y dos por los que quedan por delante). Será un cálculo teórico sobre el impacto de las medidas que impulsa el Gobierno en materia impositiva. Tendrá los beneficios que se comentaron pero también, algo insólito, algunas tasas que subieron en provincias y municipios. Otro de los puntos que se tendrá en cuenta es que algunas medidas que se establece en la Ley no fueron aún reglamentadas. Cuando esté finalizado, la intención de la entidad es reunirse con el Gobierno para ver las posibilidades de acelerar algunos beneficios. Va a ser difícil consensuar posiciones. Por ejemplo, en el tema de los reintegros a las exportaciones, las automotrices quieren que se suban por arriba del 10% (hoy están en el 6,5%).

• Este tire y afloje se produce en momentos en que las empresas están molestas por el pedido de garantías para cubrir posibles multas ante el desequilibrio comercial con Brasil. En las empresas consideran que el Gobierno no avanza con la rapidez necesaria en aliviar la presión fiscal (que encarece a las exportaciones argentinas) pero, por otro lado, muestra gran diligencia para "castigar" a las terminales por el rojo comercial que, en gran medida, se debe a que no exportan porque no son competitivas. Un Cuento de la Buena Pipa remixado a los tiempos modernos y en cuatro ruedas.

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