Edición Impresa

A rodar

• En una entrevista con Ámbito Financiero, a finales del año pasado, el CEO regional de General Motors, Carlos Zarlenga, señaló: "No podemos tener libre comercio con Europa, si no lo tenemos con Brasil". Era en referencia a las reuniones que representantes oficiales del Mercosur mantenían por aquellos días con sus pares del viejo continente para discutir la apertura económica, incluida la automotriz. El recuerdo de aquella frase se debe a que ayer, en San Pablo, se realizó un seminario bajo el nombre Diálogo Regulatorio Brasil-Argentina en el que participaron representantes de los dos gobiernos y cámaras privadas de ambos países. Por la Argentina, estuvieron presentes ADEFA y AFAC. Los dos temas están relacionados ya que como decía el alto ejecutivo de la compañía estadounidense, es una utopía una integración con la Unión Europea si antes los socios del Mercosur no logran resolver las grandes asimetrías, tanto económicas como de normas, que existen de cada lado de la frontera. El tema macro es de por si más complejo ya que depende de las políticas y necesidades de los gobiernos de turno. Por ejemplo, presión tributaria, infraesctructuras, cuestiones laborales y demás. Esto hace que producir un auto en la Argentina sea 25% más caro que hacerlo en Brasil. Sin embargo, las diferencias de normas y regulaciones es un problema sectorial de una solución, en apariencia, más simple.

• Algunos datos sorprenden. El mismo auto fabricado en la Argentina o en Brasil puede ser igual por fuera pero por dentro tiene más de 200 diferencias. Algunas menores, otras profundas. Eso hace que cuando entra un vehículo a la línea de producción, hay que saber previamente hacia qué mercado va a ir. Las diferencias van desde cuestiones de seguridad hasta tipo de motores o exigencias de emisiones. Las variaciones de una legislación a otra son abismales y los requerimientos aduaneros hasta contradictorios. Esto es uno de los temas que se trató en la cumbre de ayer. Los dos países vienen negociando la equiparación de normas desde hace mucho tiempo pero las resistencias de un lado y del otro no permitieron avanzar demasiado. Por eso, ayer, el subsecretario de Comercio Exterior, Shunko Rojas, dijo que respecto a las cuestiones técnicas hay que trabajar con metas concretas en un tiempo determinado y "no quedarnos en anuncios para la foto".

• Pero más allá de lo que señaló el funcionario, esta discusión no puede ser de resultado inmediato. Por eso, desde la Argentina se está buscando alguna flexibilización previa a la espera del acuerdo definitivo. El presidente Mauricio Macri manifestó, un mes atrás, durante el encuentro con el sector automotor en Córdoba por el Plan Un Millón, su interés de avanzar rápido en un acuerdo entre gobiernos para solucionar estos problemas operativos. Desde algunas empresas se propuso abrir un período de aceptación mutua de las normas diferentes de cada país mientras se negocia un acuerdo global. Esto les permitiría más flexibilidad a la hora de producir. "Son muchos los beneficios que se podrían tener. Uno simple: si un mercado cae y el otro repunta, se podrían enviar rápidamente de un país al otro los vehículos necesarios. Hoy no se puede porque, por ejemplo, las normas de emisión son distintas. Entonces, hay modelos en stock pensados para un mercado pero hay que fabricar nuevos vehículos, ajustados a las normas del otro país, para poder exportar. Un despropósito. No podemos pensar en un integración si fabricamos autos distintos" explicó un empresario. Toda mejora en este sentido redunda en menores costos. La conclusión de ayer es que se puede llegar a un acuerdo rápido en temas como elementos de seguridad, emisiones sonoras y gaseosas. Algo es algo. Pero falta mucho. Paralelamente, las Argentina planteó la necesidad de aumentar la participación de autos argentinos en Brasil. Lo hizo a través del director ejecutivo de ADEFA, Fernando Rodríguez Canedo. Hoy es de 6% y se quiere llegar a 11%. Para eso habrá que lograr más competitivdad, especialización y complementación. Nada fácil.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario