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A rodar

Pese a no haberlo visto nunca, no fue difícil reconocerlo. Dos horas antes, su voz sin rostro del otro lado del teléfono sonó más enigmática que nunca: “tengo el material”. Ese escueto mensaje y un par de indicaciones para la entrega fue lo único que dijo antes de cortar. A la hora indicada, dobló por la avenida Córdoba en dirección a la 9 de julio, por la vereda de enfrente del viejo Teatro Cervantes, enfundado en un impermeable de gabardina gris con las solapas levantadas, anteojos oscuro y un sombrero Borsalino. Podría haber pasado inadvertido sino fuera que se trataba de una tarde soleada y calurosa de este inusual otoño. No cabía duda: tenía que ser él. El resto salió como lo convenido. Caminar uno hacia el otro con premura, un choque casual de hombros, dos sobres que se caen y un intercambio como en las películas de intriga. El misterioso Sr. 5 había cumplido con su palabra.

Ámbito Financiero tuvo acceso a un estudio reservado que elaboró la asociación de fabricantes de autos (ADEFA) sobre la visión del sector para el 2030. Una parte se publicó la semana pasada en este suplemento y hoy se suma nueva información. El trabajo que, como ya se sabe, fue realizado por la consultora del actual ministro de Producción, Dante Sica, analiza las perspectivas de la industria para la próxima década y las posibilidades de negocio. La entidad había comenzado a presentar este estudio a diferentes integrantes de esta industria, desde proveedores a sindicatos, pero su publicación por este medio no cayó viene en algunas de las empresas. La idea de las automotrices era mantenerlo en reserva teniendo en cuenta el difícil momento que está viviendo esta industria. “Con suspensiones, con derrumbe de las ventas, no iba a caer viene que salgamos hablando de lo que pensamos para el 2030. Primero hay que llegar a fin de año” explicó un ejecutivo del rubro. Más allá de la molestia por su difusión, la información ya es pública. Quienes están molestos no son sólo los fabricantes de autos. También hay enojo en concesionarias y autopartistas. Esto se debe a la “línea” bajada en el trabajo y, como remarcan, la falta de autocrítica. Para eso explican que el estudio embiste, otra vez, contra los costos de producir en la Argentina. Fabricar un 0 km en la Argentina cuesta u$s15.900; en Brasil, 12,700 y 9.600 en México. La responsabilidad, en este tema, se centra en la mayor presión impositiva. También se embiste, en un capítulo especial, contra las concesionarias. Se dice que, en relación a otros países, es un sector sobredimensionado y necesita una “readecuación”. Paralelamente, se advierte por el avance de la venta online y el impacto que tendrá en los dealers. En otro de los capítulos, se trata la situación del sector autopartista y también hay cuestionamientos. Se reitera la idea de un sobredimensionamiento de empresas que imposibilita crecer en escala y de falta de inversiones. Hay “palos” para el Estado, la red y los proveedores. Nada para las terminales. Esa es la lectura que hicieron las partes damnificadas. Por ejemplo, no se habla de si sobra o no fábricas como tampoco si la estrategia que adoptaron algunas es adecuada. Puede resultar lógico. El informe fue pedido por ADEFA y no podrían quedar mal paradas. “Esto es como las encuestas en campaña. El que la encarga, tiene que quedar primero. Los que se quejan porque es un informe parcial, que hagan un estudio y lo paguen ellos” dijo, sin miramientos, un ejecutivo del sector.

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