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A rodar

La noticia de los planes de la multinacional 3M de dejar de producir en el país es una muestra más de lo que está sucediendo el sector autopartistas. Como adelantó Ámbito Financiero, esta empresa está evaluando su salida fabril de la Argentina para abastecer el mercado con importación brasileña. Hoy fabrica gráficas para Toyota, blackout para Ford y procesa cintas que vienen en grandes bobinas. No es una información oficial pero todo indica que ese será el desenlace. Ya las terminales que compran sus productos están en conocimiento de este cambio y los intentos por revertir la decisión tomada en la casa matriz en Estados Unidos, más precisamente en Minnesota (de ahí la primera de las M del nombre; las otras dos corresponden a Mining y Manufacturing), parecen haber fracasado. Lo nuevo –además del malestar de directivos de la filial local por la filtración de la información – es que hay gestiones de algunas empresas para la planta y los activos de esta compañía en Hurlingham. Lo de muestra tiene que ver con que no es el único caso de autopartista en problemas. En esta columna ya se mencionó el caso de otras en situación delicada pero hay dos, en especial, que puede detonar en el corto plazo. Una bonaerense y otra con actividad en Córdoba, con una terminal con proyecto “devaluado”.

Días atrás estuvo en la Argentina el responsable de la división financiera a nivel mundial de una automotriz radicada en el país. ¡La impresión que se llevó! Obviamente, acostumbrado a viajar por países normales en lo que nos niveles de tasas se cuentan con los dedos de una mano (y sobran algunos), la realidad argentina produce taquicardia. Tasas de 70% o más son difíciles de digerir para directivos extranjeros. Pero el dato curioso fue la reacción que tuvo al hablar con los responsables locales. “No puedo entender cómo se puede trabajar con intereses astronómicos –le dijo alarmado – pero veo tan tranquilos que imagino que saben lo que están haciendo” Es que sólo los argentinos, o los extranjeros con años en el país, pueden lidiar con las particularidades autóctonas. Lo mismo sucedió el año pasado, en otra terminal, cuando un ejecutivo europeo, con pocas semanas en el país, objeto que se decidiera subir los precios de los vehículos por segunda vez en el mes (fue tras la devaluación de agosto pasado). La respuesta del presidente de la compañía en ese momento fue contundente: “Esto es la Argentina. Sí se puede”.

“Si sos empresa metalúrgica, que no te confundan. No te pueden exigir ninguna “Contribución Convencional Empresaria Acuerdo Nº 58/01”. Es obligatorio SÓLO para afiliados voluntarios. Es ilegal que te quieran obligar. #NoTeConfundas” Con este texto en un tuit, la asociación de autopartistas (AFAC) salió a alertar por una maniobra que estaría haciendo otra cámara, ADIMRA. Según los autopartistas, la entidad de industrias metalúrgica está enviando intimaciones a empresas encuadradas en UOM advirtiendo que tienen que pagar el 1% de los salarios, basado en resoluciones del Ministerio de Trabajo. La Justicia determinó en distintos fallos que ese pedido era ilegal pero, con acciones de presión, muchas pymes por ignorancia lo siguen pagando. Pese a que el ministerio emitió una resolución para aclarar el tema, ADIMRA seguiría exigiendo el pago. Se estima que, como mínimo, son $500 millones anuales.

Otro conflicto que sigue sin resolverse es el del cierre de la concesionaria Guido Guidi. Los procesos judiciales y la burocracia mantiene la situación en un ida y vuelta que afecta a gran parte de los 150 trabajadores que tenía la empresa. Hay cuatro meses de sueldos adeudados, más aguinaldos de diciembre y julio. Preocupante.

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