Autos

A rodar

Rod Tidwell, el personaje de jugador de fútbol americano de segundo nivel, interpretado por Cuba Gooding en la película “Jerry Maguire”, le dice a su representante (Tom Cruise) una frase que quedó en la historia: “Show me the money”. El ejemplo sirve para ilustrar lo que está pasando en el sector automotor entre las fábricas y el Gobierno por la incierta continuidad, en septiembre, del plan oficial de descuentos. El programa, hasta el momento, está suspendido, tal como adelantó Ámbito el viernes pasado y ayer, y el motivo es el dinero. Las terminales les reclaman a las autoridades el pago de la deuda, en concepto de subsidios, acumulado por los meses de julio y agosto. En junio, los fondos destinados fueron de $1.000 millones. Eso estaría al día; en cambio, por el bimestre pasado estiman que hay un pasivo de unos $1.300 millones. Así terminó agosto y las partes quedaron en definir ese tema para poder arrancar con la extensión de los incentivos este mes. De un lado y del otro confirmaron a este diario que están en un impasse sin fecha cierta de reanudación. “Quedaron en llamarnos pero, hasta ahora, no tuvimos noticia“, dijeron en una fábrica. “Es posible que tengan algún problema más urgente que nosotros”, ironizaron en otra, ante la crítica situación de la economía. Mientras el Gobierno no solucione este “default automotor”, las automotrices no seguirán con el plan. Para tener una idea del problema: ni siquiera está firmado el contrato correspondiente a agosto, por lo que todo está atado al compromiso de palabra de los funcionarios. Mucha plata para que quede librada a la buena fe de las personas. Mientras tanto, la asociación que agrupa a las concesionarias viene insistiendo desde la semana pasada que el plan está vigente. Algo difícil de entender a esta altura, teniendo en cuenta que todas las fábricas y el propio Gobierno reconocen que no está activo. Incluso, desde ACARA, se envió ayer a sus asociados una circular reafirmando el “siga, siga...”. Esto no hizo más que sumar confusión en las concesionarias ya que, por otro lado, les llegaba también la comunicación desde las fábricas de que no regía el plan. Autoridades de ACARA dejaron trascender ayer su malestar por lo publicado por Ámbito, desde el viernes, contando los hechos. En esa estrategia de forzar la realidad llevaron a que muchos medios -grandes, chicos, de papel, electrónicos- salieran, después de la nota de Ámbito que adelantaba que el plan no empezaba en septiembre, a decir lo contrario. Curioso. Como si la realidad fuera culpa del mensajero. Está claro que la situación de las concesionarias es delicada y la ayuda oficial es vital para algunas, con un mercado derrumbado. Se entiende, entonces, la necesidad de la continuación de los subsidios pero, si la parte que paga y la parte que cobra aseguran que no hay acuerdo, no se va a modificar esa situación con una avalancha de notas “amigas” con información errónea. Se intentó mostrar que seguía vigente a partir de las listas de precios que estaban haciendo llegar las terminales a sus redes con bonificaciones. Esos descuentos son de las automotrices, no tienen subsidio oficial. Así lo aclaró cada una de las empresas ante requerimiento de este diario. Explicaron que, ante la falta de definición, salieron a ofrecer los descuentos que pueden. Esperan, en caso de destrabarse el conflicto, recuperar el dinero que ponen con la llegada de los fondos públicos. Pero es una apuesta. Una apuesta riesgosa, reconocida en conversaciones en off. Lo real es que, por el momento, no hay plan oficial. Es posible que hoy, mañana o pasado se retomen las conversaciones y se llegue a un acuerdo y el dinero aparezca, como pedía Tidwell en el film. También puede ser que, pese al baile subyugante, no logren que el Rey Herodes le entregue, en bandeja de plata, la cabeza de Juan el Bautista.

El tema del autopartismo es delicado. Hace unas semanas se adelantó en Ámbito la decisión de 3M de dejar de producir en el país, en su planta de Hurlingham, los insumos que fabrica para dos automotrices: Ford y Toyota. La idea es abastecer con importación desde Brasil. La noticia sacudió internamente a la empresa, que debió sacar una comunicación interna para tranquilizar al personal de la planta de Garín. Algunos medios levantaron la nota de este diario y mezclaron las localidades. De todas maneras, la decisión está tomada. Lo que resta saber es si se concreta el cierre de la planta o se vende a una empresa local. Dentro de ese establecimiento hay dos plantas más: una farmacéutica y otra de plástico (la línea Fiorentina de palitas para el hogar). Se está viendo si el paquete puede cerrase completo. Se decidió, por el momento, suspender la visita de interesados por la tensión que generaba en los trabajadores. La fecha final se viene postergando por este motivo, pero difícilmente pase de diciembre. Por estos días, llega desde Brasil la presidenta regional y puede haber noticias. No es el único caso de empresa complicada. Lear y Faurecia tienen la suerte atada y la salida de una depende de la continuidad de la otra. La primera ya suspendió compra de mantenimiento, lo que hace presagiar alguna pronta decisión. La otra se bajó del proyecto de Amarok. Una cordobesa (Magna) está en conflicto con Nissan por la caída de los proyectos de la pickup de Mercedes-Benz y de Renault. Había invertido u$s14 millones para abastecer una producción de 70.000 unidades y ahora tiene demanda por u$s15.000. O se llega a un acuerdo económico o deja la provincia y se concentra en la localidad bonaerense de General Pacheco para atender a la Ford Ranger.

Hablando de automotrices, algunas novedades. Avanza el proyecto P21 de Peugeot (nuevo 208) pero está en el freezer el P24 (2008) del que no hay pedido de presupuesto de piezas. En esta columna se habló hace unas semanas de suspensiones que aplicaría una terminal. Era GM y se confirmó estos días. Lo bueno es que está avanzando a buen ritmo su proyecto de nuevo modelo. Se está enviando órdenes de compra a proveedores de los componentes más grandes. Lo mismo sucede con Ford para el proyecto asociado Volkswagen de la nueva pickup conjunta. Aunque el dato más importante es que Toyota estaría cambiando la agenda para el restyling de la Hilux. Estaba previsto para 2023, pero ahora se posterga para 2025. Eso no afectará los volúmenes de producción, que siguen en aumento.

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