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A rodar

El día tan esperado llegó. Ya se sabe quién va a ser el próximo presidente, y el sector automotor se prepara para una nueva etapa que -esperan- marque una recuperación. No va a ser fácil porque la economía tiene dificultades profundas que superar antes de pensar en el problema de una industria en particular. La sensación que surge después de sondear a los empresarios del rubro es de cierto alivio. El triunfo alcanzado por Alberto Fernández por un margen menor al esperado supone, entre los ejecutivos de las automotrices, un escenario de mayor racionalidad. Es lógico, se creía que una victoria arrolladora podía alentar a desvaríos de poder con finales inciertos. También preocupa que la próxima gestión se inicie con una fragilidad inesperada, con un frente político con alto grado de internismo y una oposición con gran peso. Por todo eso, el trabajo no va a ser sencillo. Así lo sintetizó un alto ejecutivo de una terminal: “Está claro que hay un país partido a la mitad, con visiones bastante distintas. La grieta va a seguir estando y, así, es muy difícil avanzar”.

En lo concreto del sector, el panorama es incierto con especulaciones de todo tipo. Por ejemplo, hay quienes imaginan que un posible acuerdo social, con controles de precios, alcance también a los 0 km. “Si el Estado va a poner su parte y los trabajadores la suya, las empresas tendremos que dar algo y, si bien no fabricamos productos de primera necesidad, no creo que nos dejen manejarnos a nuestro antojo”, reflexionó otro empresario. La idea -aunque, por ahora, no sea más que una especulación- se ajusta al último recuerdo del kirchnerismo donde los aumentos debían ser autorizados por el Gobierno de entonces. Más si el sector quiere proponer una remake del Plan Canje.

Otro tema que se sigue de cerca es la relación con Brasil, por las rispideces que se vieron en las últimas horas entre Jair Bolsonaro y Fernández. No es casual que presidentes de terminales estén interesados en dar entrevistas periodísticas en las que resaltan la necesidad de tener una relación razonable. Con un mercado interno derrumbado, no hay margen para hacer locuras con el principal socio comercial. “La Argentina necesita dólares y Alberto Fernández ya dijo que quiere exportar más. No tiene chances de pelearse con nuestro mercado más importante. Piense lo que piense de Bolsonaro”, dijo con crudeza un hombre del sector.

En cuanto el mercado interno, hay una lógica de que la mayor restricción al dólar y un crecimiento del “blue” genere una brecha que funcione como un estímulo para la compra de 0 km que se manejan en pesos al tipo de cambio oficial. Algo ya se estuvo percibiendo la semana pasada en las concesionarias con compras que especulaban con este escenario desde ayer. Sin embargo, por el momento, se cree que se está muy lejos de lo que sucedió en 2013, cuando se alcanzó un récord histórico de ventas por una brecha de 70% entre un valor y el otro.

Se van confirmando adelantos de Ámbito Financiero. Lo publicado respecto a la salida del país de importadores se está viendo reflejado en otros medios. Por ejemplo, el caso de Ditecar -el representante chileno de las marcas Volvo, Jaguar y Land Rover- que ya es pública su venta a un grupo local. Otro tema que suma datos positivos tiene que ver con el proyecto de Ford y Volkswagen para producir una pickup en forma conjunta en el país que, la semana pasada, se brindaron precisiones en ámbito.com. Si bien el presidente de la marca alemana en entrevistas periodísticas apela al diplomático “sin comentarios”, este diario pudo saber que, en conversaciones no públicas, hace planes para su planta en General Pacheco. Además, del proyecto Tarek, que está en marcha, reconoció que se trabaja para sumar uno o dos modelos más en ese establecimiento. Buena información, entonces.

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