Autos

A rodar

Con un mercado empantanado, es poco lo que se puede hablar del presente. Es por eso que los ojos de los empresarios del sector automotor están puestos en lo que puede suceder después del 10 de diciembre. Ámbito Financiero publicó, la semana pasada la sensación que hay en algunas automotrices, sobre la posibilidad de algún tipo de congelamiento de precios o topes de aumentos de los 0 km, a partir de la llegada del nuevo Gobierno que viene impulsando la idea de un gran acuerdo social. Algunas empresas creen que no va a alcanzar al rubro pero otras no lo dan por descartado. “Lo lógico sería que consideren a los productos de primera necesidad, no a los autos” se ilusionan en las primeras. “Cuando se habla tanto de pacto social, es muy difícil quedar afuera” se flagelan en las otras. Será cuestión de ver cómo se desarrollan los hechos. En donde todos coinciden es que, más allá de algunas medidas puntuales, el 2020 no será un buen año. Según las estimaciones en las fábricas, las proyecciones de mercado a partir de enero próximo tienen un piso de 350.000 unidades –los más pesimistas- a 420.000 que prefieren ver la mitad del vaso lleno. Es decir, por ahora, en las terminales, nadie imagina un mercado mejor que el de este año que rondará los 430.000 vehículos. Entre los dealers, el panorama es un poco más alentador. Creen que el aumento de la brecha entre el dólar oficial y el blue puede dar un poco de aire para aquellos que están dispuestos a vender sus billetes en el mercado ilegal y aprovechar un beneficio cambiario. En este caso, se animan a pensar en un volumen de operaciones de entre 480.000 y 500.000 0 km. Incluso, con estos mejores números la situación es complicada para algunas empresas que vienen soportando mucho tiempo la reducción de la demanda. Especialmente, terminales que no tienen productos de exportación por se limitan al mercado interno. Los comentarios que llegan desde adentro de algunas de estas compañías, son muy delicados.

Otro tema que también está en la agenda diaria de las automotrices es la evolución de la marcha de la relación entre el presidente electo y el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro. Temen que las escaramuzas políticas tengan algún correlato en lo comercial. No por medidas concretas, sino por trabas burocráticas que pueden aparecer en los envíos de los autos argentinos si la situación se tensa. A esto se suma el coqueteo de Alberto Fernández con México. Se ve como una forma de mostrar que no todo tiene que ser “brasildependencia”. En la práctica, tener una relación más cercana con ese país en materia automotriz, es tomada en el sector como fuego de artificios. “El acuerdo que se tiene hoy – un sistema de cupos - es bastante amplio y las importaciones desde México no llegan a cubrirlo. No se entiende lo que se está hablando, desde el punto de vista económico”. Se lo considera como otra movida más de ese país para flexibilizar el comercio en otros sectores. En la actualidad rige el ACE 6, por el que se negocia bilateralmente el ACE 55. México siempre proponer abrir el mercado de granos y otros productos argentinos si le flexibilizan el rubro autos. Nunca se llega a nada porque, en la práctica, no es necesario. Por su parte, México y Brasil ya tienen libre comercio automotriz. Ese es el camino que están marcando los dos gigantes regionales por lo que, cualquier iniciativa que se tome con México, tendrá que ir en ese sentido, no en el contrario. Es decir, más apertura. Algo que, a priori, no sería la línea que podría imaginar a una gestión con sesgo kirchnerista. Lo que también ven en el sector es que si se nombra un ministro de economía de peso, es probable que el Ministerio de Producción pase a rango de secretaría. “No se puede repetir el error de tener ministros de igual peso, donde unos toman decisiones pero la plata la tiene el otro” reflexionó un directivo en alusión a el esquema utilizado por el Gobierno saliente.

Pasado mañana será un día importante en el seno de la asociación de fabricantes (ADEFA) porque marcará la oficialización de la paz alcanzada entre las empresas, después del publicitado portazo que dio Toyota, el año pasado, en disidencia que la elección de autoridades. El jueves asumirá la nueva conducción con Gabriel López de Ford, en la presidencia; Federico Ovejero de GM, como vice y Daniel Herrero, presidente de la marca japonesa, en la secretaría. También marcará la salida del colombiano Luis Peláez Gamboa de la conducción de la entidad que, a su vez, dejará la presidencia de la marca francesa desde el 1 de enero. La empresa quedará en manos del argentino Pablo Sibilla, hasta ahora, vicepresidente de finanzas y control en la región América.

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