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A un siglo de la reforma universitaria

En esta era de la globalización, impulsada por los avances científicos y tecnológicos, el crecimiento económico se concentra en los países capaces de acumular capital humano. En el pasado los recursos naturales ocuparon un papel preponderante en la capacidad de las naciones de avanzar en su producción de bienes y servicios. Hoy lo que cuenta es la acumulación de capital humano, el Banco Mundial estima que el valor económico del capital humano es cuatro veces mayor al valor económico del capital físico. El siglo XIX fue el siglo de la escuela primaria, mientras que el XX fue el siglo de la escuela secundaria, pero ahora este siglo es el siglo de la Universidad. En este siglo del conocimiento, las personas capacitadas y sus ideas aportan no solo a su desarrollo profesional sino también a la riqueza de las naciones. Por esta razón, podemos decir que la universidad como nunca antes ha sido más importante que hoy y el valor de una educación universitaria nunca fue tan elevado como en este tiempo.

A un siglo de la Reforma Universitaria, nacida en Córdoba en junio del 2018, es importante considerar la situación de nuestra universidad que enfrenta tres desafíos: calidad, deserción e inclusión social. Nos estamos quedando rezagados en América Latina, ya que Brasil, Chile, Colombia y México vienen avanzando en su graduación universitaria a un ritmo superior al nuestro. Si tenemos en cuenta el tamaño de las poblaciones, nosotros matriculamos más estudiantes universitarios que estos países. Uno debería suponer que si tenemos más estudiantes deberíamos tener más graduados, pero no es así, si consideramos la población, Colombia, Chile, Brasil, y México están graduando mas universitarios que nosotros. Nuestro rezago en la graduación es grande y debe ser encarado; por ejemplo, en proporción a la población Chile gradúa un 75 por ciento más de universitarios, mientras que Brasil gradúa el doble. Este retroceso se ha acentuado en los últimos años, por ejemplo, Brasil incrementó en el periodo 2003-2016 su graduación más del doble que nosotros.

Esta diferencia en el avance en la graduación nos está diciendo que nuestro ritmo de acumulación de capital humano calificado es inferior al de nuestros vecinos, incide negativamente el hecho que nuestra deserción universitaria es muy alta. Esta deserción es inferior en Chile, México, Brasil y México, donde más de la mitad de los ingresantes concluyen su carrera universitaria, mientras que entre nosotros apenas la concluyen 3 de cada 10 estudiantes. Nuestra elevada deserción está vinculada al hecho que después de un año de haber estado en la universidad estatal, 51 de cada 100 alumnos no aprobaron más de una sola materia y en las privadas esta cifra corresponde a 31 de cada 100 alumnos, además hay universidades donde este indicador es mayor del 50 por ciento y aún supera el 70 por ciento.

Nuestra universidad enfrenta importantes carencias: tiene pocos graduados por la alta deserción estudiantil, tiene pocos graduados en las carreras científicas y tecnológicas esenciales en el mundo globalizado y son pocos los pobres que completan los estudios a pesar de la gratuidad. A un siglo de la Reforma de 1918 nuestras universidades enfrentan grandes desafíos, por eso hay cuatro objetivos mínimos a los cuales hay que apuntar en el futuro:(i) Disminuir la deserción universitaria. (ii) Promover una mayor calidad en los conocimientos de nuestros graduados. (iii) Facilitar el acceso de jóvenes humildes. (iv) Estimular la graduación en las nuevas carreras científicas y tecnológicas. La mejor manera de recordar la Reforma del 18, nacida hace un siglo en Córdoba, es fortalecer la universidad de hoy, ya que nuestro atraso puede ser superado. Este es el siglo de la ciencia y la tecnología en el cual prosperaran, no aquellos países que únicamente tengan recursos naturales, sino aquellos que acumulen capital humano bien calificado.

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