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Acuerdo FMI: otra oportunidad

El anuncio del apoyo del FMI y otros organismos, sin entrar en detalle de cuánto es lo real y cuánto lo diferido, es una clara señal de respaldo al actual Gobierno Argentino. Producido el hecho, no tiene sentido politizarlo u opinar si había o no que ir al FMI. Ya está hecho. Ahora, a marchar desde allí.

Pero la duda es: ¿aprovecharemos esta nueva oportunidad? ¿Tendrá la valentía el Gobierno de permitir la flotación de la moneda hacia nuevos umbrales? ¿Bajará la tasa a cualquier costo? Y este último tema es central. Las tasas deben bajar drásticamente.

Ya se cometió el error de convalidar la "bicicleta financiera" (el carry trade, queda más fino) permitiendo entrada de dólares totalmente especulativos e improductivos, mientras el Presidente reclamaba inversiones y no entendía por qué no llegaban.

Insistir con estas tasas sería volver a tropezar con la misma piedra. Y no va a haber una tercera oportunidad. Si se analiza la hipótesis en donde se bajan las tasas de Lebac a la mitad:

• Las empresas vuelven a tomar financiamiento, amplían su capital de trabajo, compran más, venden más, generan empleo, ganan dinero, pueden reinvertir, etc. Nítido ciclo positivo. Además, aumenta la recaudación por mayor nivel de impuestos!

• Baja drásticamente el déficit cuasi fiscal. Se ahorraría mucho dinero, más de 10 mil millones de dólares/año y se equilibrarían totalmente las cuentas públicas.

• El valor del dólar se dispara. ¿Se irá a 30? El BCRA refortalecido, puede esperar que su valor suba y dejarlo flotar libremente; y hasta incluso vender a menor valor y generar una "corrida inversa", en donde frente a la baja de su valor, muchos venderán divisa.

• Con un dólar 10% más alto, el volumen de Lebac se licua aún más: a un dólar de 20 eran 60 mil millones de dólares. Con un dólar a 28 serían 43 mil millones, nada menos que una reducción de 17 mil millones en la deuda.

• ¿Habría una salida masiva de las Lebac? No; si se ordena la tenencia de los institucionales, se les podría ofrecer un canje por un bono más largo a estas tasas, como se hizo recientemente. Una tasa del 20%, con un ritmo devaluatorio más lento, aún genera expectativa positiva al ahorrista.

• A raíz de una mayor devaluación se puede acelerar más la inflación, que no va a ser la esperada por el presidente del BCRA, y puede ser 5%/10% mayor, pero a partir de ahí y una economía que realmente funciona en su totalidad, sí puede armarse un plan. Hoy el crecimiento que se menciona se debe a tres o cuatro actividades, entre ellas: la obra pública.

En definitiva, hay machismos más beneficios que perjuicios si se es drástico en el cambio de filosofía respecto de las tasas de interés. Un país que vive de la "timba" financiera no produce, no es competitivo, no construye un tejido social en virtud del trabajo.

Enhorabuena el Gobierno no quiere más subsidios. Hay que dejar de subsidiar la especulación. Es hora de llamar a las cosas por su nombre. ¿Este mandato de Gobierno tiene la flexibilidad necesaria para aprender y corregir? Quiero creer que sí.

(*) Presidente First Capital Group

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