“Acusada”: un caso policial que es un arquetipo
• DIÁLOGO CON GONZALO TOBAL, QUE ESTRENA ESTE JUEVES SU PELÍCULA
Protagonizado por Lali Espósito y Leo Sbaraglia, el film tuvo un fuerte paso por el reciente festival de Venecia. Relata la intimidad en la familia de una joven a la que se le atribuye un asesinato y el morbo mediático en torno del caso.
ón mainstream con una estrella del espectáculo. Tal es el paso, mejor dicho el salto, de Gonzalo Tobal, director de "Acusada", que protagoniza Lali Espósito. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo llegó "Acusada" hasta el Festival Internacional de Venecia?

Gonzalo Tobal: La mandamos cuando aún estaba en postproducción, y apenas la vieron los programadores nos llamaron diciendo que les había encantado y querían invitarla nada menos que a la sección oficial. Fue un notición que nos llenó de alegría y orgullo.

P.: Y allá, ¿cómo la recibió el público?

G. T.: Durante toda la película se sintió una tensión tremenda. Lo mismo en las funciones para la crítica. No se movía nadie ni se prendió ningún celular. Ni bien apareció el primer título final estallaron los aplausos, fue emocionante.

P.: La historia que se cuenta -una joven es acusada de haber matado a su amiga- recuerda un caso policial ocurrido en la Argentina. ¿Le comentaron algo al respecto?

G. T.: Eso es muy curioso, porque en Italia me preguntaron si me había basado en un caso similar ocurrido allí, periodistas mexicanos me preguntaron por casos de México, una limeña por otro que ocurrió en Perú. Creo que hay algo arquetípico en los elementos del caso ficcional que armamos, y cierto realismo en el tono de la película y la presencia de lo mediático, que lleva a asociarlo con casos conocidos.

P.: ¿Cómo surge la idea?

G. T.: A partir de mi curiosidad por el modo en que consumimos casos policiales a través de los medios, y el morbo social que despiertan. Eso no deja de cautivarme, aunque sea consciente de la construcción casi ficcional que se hace de esos casos. Entonces la propuesta de la película es ser a la vez un thriller atrapante, y una posible reflexión sobre las dinámicas sociales que se generan en torno a un crimen. Ver qué pasa con los seres humanos que están del otro lado, con las familias, la presión de los medios, la justicia, la ley, las redes sociales, la juventud. En última instancia, el crimen sirve de disparador para observar un montón de comportamientos y paradojas sociales muy actuales. Los vínculos familiares son una constante en mi trabajo, y en este caso la idea era contar un policial a partir del lado íntimo y de los vínculos familiares.

P.: ¿Cómo elaboraron el guión, usted y Ulises Porra?

G. T.: Fue algo muy trabajado, llevó varios años, con mucha investigación y reescritura. Todo ese tiempo me junté con abogados, periodistas, forenses, psicólogos, fui a ver juicios, era un mundo desconocido para mi. Así fueron surgiendo ideas que alimentan el guión y a su vez nuevas preguntas, un proceso de ida y vuelta que enriquece mucho y es vital cuando uno busca ser detallista y realista en la construcción.

P.: Lo respaldan varias empresas productoras.

G. T.: Comenzamos desarrollando el proyecto con Rei Cine, la productora de "Villegas". A medida que el guión y el proyecto fueron creciendo supimos que era necesario incorporar socios acordes a esas exigencias. Por suerte K&S, Telefé, Piano, Warner y otras compañías se interesaron en el proyecto, y se fueron sumando.

P.: ¿Quién sugirió a Lali Espósito? ¿Cómo fue trabajar con ella?

G. T.: Cuando estábamos en pleno proceso de casting alguien cercano a Lali se enteró y nos propuso acercarle el guión. A ella le encantó, así que, con toda su energía, vino a un casting, al que le pedí que viniera con la cara lavada, sin una gota de maquillaje y con ropa "neutral", para correrla del "personaje Lali". Cuando la vi así ya me sorprendió enormemente, y cuando empezó a actuar y vi cómo encaraba las escenas y manejaba un registro totalmente distinto del que le conocía, supe que era ella. La misma sorpresa que siente quien se acerca a ver la película fue la que sentí ese día. Me pareció fascinante ver a esta Lali desconocida, la chica detrás de la estrella.

P.: ¿Y en el set?

G. T.: El trabajo con ella fue un placer total, es muy inteligente, sensible y profesional, además de encantadora, y tiene la humildad de escuchar e incorporar todo el tiempo, y no le teme al riesgo de probar cosas nuevas. Por más que fuera su primera actuación en un papel así de dramático, su experiencia laboral y artística se nota en cada momento.

P.: Otro elemento atrapante de la obra es el uso tan expresivo y singular del sonido. Cuéntenos del trabajo con el sonidista Guido Beremblum, y la selección de temas musicales.

G. T.: Guido es un genio, siempre está buscando aportar creativamente. De entrada le conté que quería encarar el sonido para ese lado expresivo, que de algún modo las cosas sonaran como si fuera en la cabeza del personaje, y eso lo estimuló. También destaco el trabajo musical de Rogelio Sosa, que creo que es fantástico, más allá de los temas que yo había marcado en el guión. Y al director de fotografía Fernando Lockett y el coproductor Benjamin Domenech, que ya me habían acompañado en "Villegas". Son dos grandes profesionales y amigos con los que nos conocemos desde hace años, y me alegra que hayamos podido dar este paso juntos.