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Acusan a Johnson de mentirle a la reina

El primer ministro británico, Boris Johnson, negó ayer haber mentido a la reina sobre sus motivos para suspender el parlamento y dijo confiar en alcanzar un acuerdo sobre el brexit con Bruselas, un optimismo que no comparten los negociadores europeos.

Johnson pidió a Isabel II hace dos semanas la suspensión de las labores parlamentarias entre mediados de septiembre y el 14 de octubre, pocos días antes del divorcio. Obligada constitucionalmente a seguir su consejo, la monarca accedió y la suspensión se hizo efectiva el martes.

Johnson justificó su decisión por la necesidad de presentar su programa de política nacional, una práctica habitual cuando hay cambio de gobierno. Pero sus opositores denuncian que su verdadero objetivo era impedir que los diputados bloqueasen un brexit sin acuerdo y no se lo dijo a la jefa de Estado.

¿Mintió a la reina?, le preguntaron ayer los periodistas. “¡Absolutamente no!”, fue la tajante respuesta de Johnson.

Por otra parte, obligado por el parlamento, el gobierno de Johnson hizo pública el miércoles una síntesis de los informes elaborados en secreto, bajo el título Operación “Yellowhammer” o “Carpintero Dorado”, sobre los efectos de un divorcio sin acuerdo. Allí se advierte sobre perturbaciones en 12 sectores claves, desde el abastecimiento de agua a los transportes y las fronteras, y de la posibilidad de “disturbios públicos y tensiones comunitarias”. “Protestas y contraprotestas ocurrirían en todo el Reino Unido y obligarían al uso de una cantidad importante de recursos policiales”, agrega.

Hasta 85% de los camiones británicos podrían ver complicado el paso de los controles aduaneros franceses en los puertos, unas trabas que podrían durar tres meses e impactar en el abastecimiento de productos frescos, fármacos y químicos para el tratamiento del agua. Johnson explicó que la Operación Yellowhammer se basa en “un escenario del peor caso posible, para el que los funcionarios obviamente tienen que prepararse”, aunque se mantuvo optimista.

Sin embargo, el negociador europeo, Michel Barnier, se mostró pesimista sobre la posibilidad de lograr otro entendimiento. “En este momento preciso, no tenemos razones para ser optimistas”, dijo Barnier en su declaración ante los líderes de la Eurocámara.

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