Economía

Advierten que Europa sólo abrió "lo que necesita"

Un reporte de la Fundación Capital asegura que “el acuerdo firmado con la Unión Europea representa más una señal institucional que efectivas ganancias en términos de comercio para nuestro país”. El reporte privado aclara que “Europa aceptó abrir su mercado de inmediato a aquellos productos que necesita y que figuran entre los que ya le exportamos”, como soja, aceites y pellets, té, café y mate y ciertas frutas, como manzanas, peras y duraznos, entre otros. En tanto, señala que la UE “negoció plazos más largos (4 a 10 años) y cuotas para aquellos que compiten con sus producciones locales”.

“Entre los de mayor plazo resaltan el biodiésel, frutas finas (como arándanos y frutillas) y mermeladas y otras preparaciones sobre la base de frutas, entre otros”, detalla la Fundación Capital en su reporte.

Por caso, el estudio aclara que “respecto a las cuotas, destacan productos como la carne, arroz, miel y etanol” que “implica a priori un acceso privilegiado frente a proveedores externos”.

En otro aspecto, el informe indica que “el sector agrícola resultó entre los sectores beneficiados, a la vez que se establecieron cláusulas que impiden sostener los derechos de exportación”.

“Respecto a los sectores más sensibles para nuestro país, más allá de los mayores plazos de desgravación (el 60% de los productos tendrán entre 10 y 15 años de rebajas arancelarias progresivas), la clave estará en los mecanismos de defensa comercial que se contemplen”, advierte el estudio. Para la entidad privada, los mecanismos de defensa “resultan importantes en casos de aumentos significativos en las importaciones que pongan en peligro los puestos de trabajo locales”. En ese sentido señala que “las salvaguardas bilaterales, aplicables tanto para bienes industriales como agroindustriales, están limitadas en el tiempo, permitiendo la suspensión de preferencias hasta dos años más una posible prórroga por dos años adicionales.

La Fundación Capital, que dirige Martín Redrado, también plantea dudas respecto de las reglas de origen, indicaciones geográficas y temas de propiedad intelectual, puntos sobre los que la falta de consensos frenó la firma del acuerdo en anteriores oportunidades.

“En detalle, el acuerdo establece un sistema de autocertificación de origen, donde el propio exportador declarará que su producto cumple con los requisitos. Esto implica que el Mercosur accedió a modificar su sistema, basado en la existencia de una autoridad gubernamental y entidades certificadoras. Si bien esto permite disminuir costos para los exportadores, también da lugar a discrecionalidades”, subraya el reporte.

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