Política

Advierten que llegó la hora del consenso entre los medios de comunicación y el Estado

Gabriel Enriquez, director de Comunicación Pública desde el año 2011, afirma que "si el año comenzó mal para el ecosistema de medios de comunicación, todo indica que va a terminar peor". Hacia adelante plantea que el Estado debe generar un espacio de debate con las empresas de medios para generar políticas activas hacia el sector.

En una economía argentina golpeada por la crisis, uno de los sectores más afectados por la estanflación son los medios de comunicación ya que a la situación global se agregar factores particulares que agravan la situación de las empresas periodísticas. “Si el año 2019 comenzó mal para el ecosistema de medios de comunicación, todo indica que va a terminar peor”, advierte Gabriel Enriquez, director de Comunicación Pública desde el año 2011.

Licenciado en Ciencia Política y docente de la UBA, Enriquez explica que al arrastre de un 2018 con graves problemas económicos se sumaron despidos, solicitudes de procedimientos preventivos, estructuras más chicas, recortes presupuestarios, espacios cedidos gratuitamente a la campaña electoral de partidos políticos, menos publicidad del sector privado y vedas electorales para publicitar gestión gubernamental.

En una columna de opinión publicada en Infobae, analiza que además de la crisis económica, los medios de comunicación sufren por la globalización y el avance de la tecnología que, junto a la creciente penetración de las redes sociales, “producen un verdadero tembladeral sistémico”.

Ante la crisis de los medios de comunicación, Enriquez considera que el Estado debe, por un lado, asegurar la libertad de expresión, la pluralidad de voces y la generación de información diversa para que la mayor cantidad de ciudadanos tenga acceso a ella y así profundizar el sistema democrático. Y por otro, el de reconocer a la industria de los medios como tal y generar las condiciones suficientes para que se pueda reconvertir, dinamizar, volver a generar empleos, ofrecer contenidos e información de calidad, regular las simetrías que se producen y volcar políticas específicas que requiere el sector en una coyuntura apremiante.

“Para desarrollarse en una sociedad democrática, los ciudadanos necesitan conocer el real estado de la función pública, las acciones llevadas a cabo por los gobiernos, la gestión de diversas políticas y la transparencia de sus actos. Para ello debe tener acceso a información real, plural, de diversos acontecimientos y por sobre todas las cosas confiable”, indica Enriquez.

En tal sentido, agrega que los ciudadanos requieren analizar la información recibida para poder compararla y elaborar su propio armazón intelectual para poder planificar sus acciones, tomar decisiones con respecto a la vida pública y elegir a quien administre los destinos de su comunidad. Justamente, son los medios de comunicación los que proveen ese tráfico de información. Tanto los tradicionales como los periódicos, la radio y la tv y los nuevos surgidos en las últimas décadas como webs y otras plataformas digitales productoras de contenidos.

  • Diálogo entre el Estado y los medios

Si la Argentina que viene va a requerir diálogo entre los distintos sectores, la situación del ecosistema de medios no puede quedar afuera. El director de Comunicación Pública afirma que el Estado debe generar un espacio institucional “donde se pueda convocar a las diferentes cámaras y asociaciones que nuclean a todos los medios y productoras del país, con la idea de procurar consensos para la implementación de políticas públicas que beneficien a la industria de medios en particular y al sistema democrático en general”.

Al respecto plantea que el debate debe ser abierto a toda la comunicad de medios y pone sobre el tape varios de los aspectos que deberían entrar en la discusión. Así pone como ejemplos a debatir el uso de la infraestructura de red que hacen las grandes plataformas digitales de manera gratuita en desmedro de quienes elaboran contenidos, pensar cómo se puedan encontrar nuevas formas de monetización y la habilitación de nuevos productos que puedan ser comercializados desde las plataformas de los medios. Alerta que esto es necesario porque la publicidad digital encontró un techo, al igual que la publicidad prográmatica y “hoy la torta publicitaria es la misma en términos reales que años atrás, pero los destinatarios con expectativas de una parte de dicha torta se multiplicaron exponencialmente en todo el mundo”.

Para Enriquez este espacio de debate, permitirá al Estado escuchar al sector y actuar en consecuencia con políticas activas que tengan como eje una mirada federal para llegar a todo el país, alcanzando a los pequeños y medianos medios tradicionales, muchos de ellos de tercera o cuarta generación familiar y que hoy ven amenazada su continuidad si no se reconvierten. Al respecto, considera que es clave asegurar la equidad en la asignación de la publicidad oficial, pero afirma que es igual de importante que los medios de comunicación adquieran el compromiso de “actuar dentro de un marco de ética y buenas prácticas que aporte credibilidad y confianza al ciudadano”.

Hoy la torta publicitaria es la misma en términos reales que años atrás, pero los destinatarios con expectativas de una parte de dicha torta se multiplicaron exponencialmente en todo el mundo". (Gabriel Enriquez)

En cuanto a las dificultades económicas, señala que uno de los efectos más nocivo y circular se produce al contratar espacios para publicidad gubernamental en un medio, cuando el Estado termina pagando a más de 60 o 90 días, lo que termina causando a las empresas un problema financiero al punto de no poder cumplir con sus obligaciones fiscales y a raíz de esto “no otorgarle el certificado para poder contratar con el Estado y excluirlo de cualquier planificación de campaña publicitaria”.

Si bien, Enriquez analiza que la situación es mala para todos los medios, la problemática tiene diferentes aristas y soluciones, según la magnitud del medio, su ubicación geográfica, la audiencia y el soporte comunicacional en el que desarrolla su producto.

En tal sentido, considera que la búsqueda de consensos entre el Estado y las empresas de medios de comunicación será fundamental para articular juntos con el objetivo de “no dejar caer una industria que significa uno de los pilares del régimen democrático, es desde el conocimiento profundo de la problemática, desde donde elaborar respuestas concretas, viables y sustentables que permitan en tiempos de la post verdad, ofrecerle a la población información certera y plural”.

Para esta nueva etapa que se abre, Enriquez señala que ha que dejar de lado las confrontaciones del pasado y encarar con seriedad y responsabilidad la construcción de una solución en conjunto, para“desterrar la idea de subsistir a costa de la publicidad oficial como único recurso”.

“No es necesariamente cierto, como se ha dicho, que por sus características el sistema de medios no puede sobrevivir tal y como está estructurado. Su crisis, al margen del estado general de la economía, puede abordarse, conducirse y transformarse en una oportunidad de desarrollo, pero sí y solo sí, se generan políticas adecuadas y consensuadas con ese fin”, cierra Enriquez.

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