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AFA presentó su descargo por la expulsión a Messi basándose en un fallo de la Copa Libertadores

La Asociacion del Fútbol Argentino pedirá que se anule la tarjeta roja al capitán argentino durante la Copa América como ocurrió con el defensor brasileño Dedé en la Libertadores del año pasado. Sobre los dichos del rosarino deberán realizar otra defensa.

La AFApresentó su descargo por la expulsión de Lionel Messi en el duelo por el tercer puesto de la Copa América y este miércoles hará lo propio en relación con las polémicas declaraciones del capitán argentino contra la Conmebol.

"Messi debería pedir disculpas. Eso le sugeriría si fuese su amigo o la AFA porque le pueden sacudir (aplicar) una suspensión bastante pesada", advirtió Gustavo Abreu, miembro argentino del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).

En declaraciones a la emisora "Club Octubre", Abreu se refirió a la situación que atraviesa el rosarino tras sus acusaciones en caliente al final del encuentro que Argentina le ganó a Chile en San Pablo el 6 de julio.

Partido que el capitán "albiceleste" no completó porque fue expulsado a los 37 minutos por un encontronazo con el capitán de la "Roja", Gary Medel, quien también se fue a las duchas antes de tiempo por su reacción en una jugada intrascendente.

A esa expulsión apunta el descargo que presentó la AFA ante la Conmebol reclamando le revoquen la tarjeta roja por la cual Messi recibiría dos fechas de suspensión, casi nada comparado con la sanción que se estima podrían aplicarle por sus dichos.

En relación con el primer pedido, la entidad apelaría a un antecedente relacionado con la lesión que el brasileño Dedé le provocó al arquero Esteban Andrada (fractura de mandíbula) en el duelo Boca-Cruzeiro de la pasada Copa Libertadores.

Por esa infracción involuntaria, Dedé fue expulsado por el árbitro paraguayo Eber Aquino, quien revisó la jugada en el VAR, pero la Conmebol determinó luego dejar sin efecto la sanción y el zaguero pudo disputar la revancha de cuartos de final.

En aquella decisión de la Conmebol y en otros antecedentes similares sustentó la AFA su descargo sobre la expulsión de Messi por parte del también árbitro paraguayo Mario Díaz de Vivar, quien en cambio no apeló al VAR para revisar la jugada.

Para muchos la expulsión de Messi y de Medel pudo haberse saldado con una simple amonestación, aunque Díaz de Vivar afirmó en su informe del partido que decidió mostrarle tarjeta roja por agredirse e insultarse mutuamente.

Más complejo asoma el escenario para la AFA en relación con los dichos de Messi posteriores a ese duelo, luego del cual desertó de la ceremonia de premiación aduciendo no querer ser parte de "este sistema de corrupción".

"Nos faltaron el respeto durante toda la Copa América. La corrupción y los árbitros no permitieron que la gente disfrute del espectáculo", se quejó el capitán argentino tras sugerir que el torneo estaba "armado para Brasil".

"Merecíamos estar en la final", se lamentó Messi en referencia a la derrota en semifinales con la "canarinha" en la que a Argentina no le cobraron dos claros penales a favor en dos jugadas que tampoco fueron revisadas o alertadas por el VAR.

Por aquellos dichos, Messi podría llegar a recibir una dura sanción que algunos estiman sería de entre un año y medio y dos años de suspensión, con lo cual quedaría al margen de las eliminatorias al Mundial Qatar 2022.

También se perdería la próxima edición de Copa América cuya organización Argentina compartirá con Colombia el año próximo, razón de más para preocuparse por una sanción que dejaría a la "albiceleste" sin su máxima figura por mucho tiempo.

De allí el consejo de Abreu sobre la necesidad de reconocer su error y disculparse por decir lo que dijo "en un momento de calentura (fastidio), sin pensarlo y sin intenciones de ofender" a la Conmebol.

"Que hagan lo que quieran. La verdad hay que decirla", decía Messi cuando en la entrevista en la que habló de corrupción y favoritismo hacia Brasil le advertían de las consecuencias que podían acarrearle sus palabras.

La Conmebol le respondió casi de inmediato, pues al día siguiente emitió un comunicado en el que consideró sus acusaciones como "infundadas e inaceptables" y le sugería aceptar la derrota con dignidad.

Paradójicamente, la imagen que dejó Messi en esta Copa América, donde no brilló en cancha, pero mostró una faceta controvertida que contrastó con su bajo perfil habitual, le hizo ganar simpatías inesperadas entre el público argentino.

Sus declaraciones criticando a la Conmebol y a los árbitros y el rol de líder que asumió en esta Copa América lo emparentaron con otro ídolo argentino: Diego Maradona, que supo dirigirlo en la selección nacional y nunca se calló nada de lo que pensaba.

El Messi combativo poniendo la cara por el equipo cosechó elogios entre muchos que solían criticarlo diciendo que no sentía la camiseta y que lo denostaban por no cantar el himno nacional, cosa que esta vez sí hizo en suelo brasileño.

"Soy un defensor incondicional y un agradecido a Messi, pero me pareció extraña su reacción", diría el propio presidente argentino, Mauricio Macri, en diálogo con la CNN tras aquella derrota con Brasil.

"Merecimos ganar porque jugamos mejor que Brasil, pero no tuvimos suerte", completó Macri, más afecto a hablar de fútbol que de política y quien pareció querer bajarle los decibeles a la polémica con el principal socio comercial de Argentina.

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