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Afirman que EEUU perdió a su mayor espía en Rusia por las indiscreciones de Trump

El topo había logrado penetrar las altas esferas del poder en el Kremlin y otorgaba información de calidad, según informó la CNN. La extracción se llevó a cabo porque se consideraba que el activo estaba en peligro.

Washington - Un espía infiltrado durante años en el gobierno de Moscú, los ojos y oídos de la inteligencia de Estados Unidos en el Kremlin, tuvo que dejar de improviso Rusia en la primavera boreal de 2017, y ser evacuado a toda prisa en una rocambolesca operación porque se desconfiaba del presidente Donald Trump.

Lo puso más en riesgo -según contaron a CNN cinco fuentes que trabajaron para la administración, los servicios y el Congreso- la descuidada gestión de informaciones “top secret” de parte del presidente republicano y algunos de sus consejeros. La misión llegó a buen término pero fue un duro golpe para la capacidad de espionaje estadounidense, que así perdió un topo de alto perfil en Moscú en un período de creciente tensión con Washington.

De acuerdo con los testimonios reunidos por CNN, no fue al azar que el episodio se haya producido pocos días después de la reunión entre Trump y el canciller ruso Sergei Lavrov en el despacho Oval de la Casa Blanca. En la encuentro también participó el entonces embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, y en su momento se habló mucho del tema por lo que se consideró un clamoroso error, revelado por The Washington Post: el haber compartido con sus invitados informaciones secretas sobre el Estado Islámico (EI) en Siria, todas procedentes de la inteligencia de Israel.

Por entonces, el propio Trump admitió el hecho, pero reivindicando su “derecho absoluto” a compartir con los rusos informaciones útiles para combatir el terrorismo.

“En ese momento, el entonces director de la CIA, Mike Pompeo, le dijo a otros altos funcionarios de la administración Trump que estaba saliendo demasiada información sobre la fuente encubierta, conocida como un activo”, reveló la CNN en su artículo. Una extracción, o “exfiltración” como llaman los funcionarios de inteligencia a esta operación, es un recurso extraordinario cuando la inteligencia norteamericana cree que uno de sus miembros está en peligro inmediato.

“El conocimiento de la existencia de la fuente encubierta rusa estaba muy restringido dentro del gobierno de EE.UU. y las agencias de inteligencia”, escribió la CNN, que explicó que el topo estaba muy bien ubicado y proporcionaba información de calidad.

Pero pese a su valor, las preocupaciones en torno al comportamiento de Trump no cedieron. Poco despupes de la extracción del topo, Trump mantuvo un encuentro privado con el presidente ruso, Vladimir Putin, en el marco de en la cumbre del G20 en Hamburgo y “tomó la medida inusual de confiscar las notas del intérprete”, contó la CNN. Es por eso que las autoridades de la inteligencia norteamericana temieron que el republicano haya aportado datos secretos a su par ruso.

“La extracción secreta del activo ruso de alto nivel dejó a EE.UU. sin una de sus fuentes clave sobre el funcionamiento interno del Kremlin y los planes y el pensamiento del presidente de Rusia en un momento en que las tensiones entre las dos naciones aumetnan”, agregó el medio.

Mientras tanto, se desconoce el paradero del espía. La CIA desmintió la reconstrucción de la CNN, definiéndola no correcta y no cuidadosa, mientras la vocera de la Casa Blanca Stephanie Grisham acusó a la red televisiva de poner vidas en peligro.

Trump atacó con dureza a la emisora en Twitter: “Es un mal para el país”, escribió, expresando su deseo de que la participación del inversor Elliott Management en At&t pueda poner un freno a las “fake news” de su controlada CNN.

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