Espectáculos

Agnès Varda y un documental ya definitivo

Agnès Varda, esa señora de peinado beatle, creativa, movediza, risueña, bastante segura de sí misma, que en los últimos años se fue haciendo cada vez más conocida e inclusive ganó un Oscar a la trayectoria, tenía ya 90 años cuando hizo esta película. En ella repasa unos cuantos momentos significativos de su vida y, sobre todo, de su obra. Ya había hecho otros repasos en “Cinevardafotos”, el delicioso “Las playas de Agnès”, celebrando sus 80 años, y “Agnès de aquí, de allá Varda”. Pero éste es distinto de los otros, tiene otras formas de ingenio, y además es el definitivo, con el justo, poético, inesperado final de despedida. De hecho, murió apenas un mes después de presentarlo en el Festival de Berlín de este año.

Queda algo solemne decirle “testamento fílmico”. Se parece más bien a una “masterclass”, especialmente al comienzo, cuando todo hace creer que veremos el mero registro de una conferencia sobre sí misma, dando pautas al auditorio y mostrando fragmentos de sus obras. Pero pronto, con recursos sencillos, su exposición se vuelve naturalmente cinematográfica, y es cada vez más entretenida, reveladora, y un tanto confesional. En esos momentos es Varda mostrada por Agnès, Y es siempre Agnès Varda, la única, la que se anticipó a la Nouvelle Vague, se integró a ella y la sobrevivió, la que probó tantas cosas y ya septuagenaria, con el comienzo del nuevo milenio, se reinventó a sí misma, se pasó al digital y las videoinstalaciones, y empezó a divulgar su filosofía del trabajo artístico basado en tres etapas: inspiración, creación, y luego compartir. Eso es, precisamente, lo que ella hacía. Didier Rouget, su asistente de los últimos tiempos, codirige una parte.

P.S.

“Varda por Agnès” (“Varda par Agnès”, Francia, 2019). Dir.: A. Varda, D. Rouget. Documental.

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