La actualización de una ley podría generar más empleo y producción

Agronegocios

La Mesa de Productores Ovinos impulsa la prórroga y actualización de la Ley 25.422 que plantea los lineamientos productivos de la actividad hacia el futuro. El anteproyecto ya se presentó ante el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, las entidades del campo y las comisiones vinculadas al agro en ambas cámaras legislativas.

La actual Ley Ovina, que vencerá en abril del año próximo, propició el crecimiento de la actividad, trascendió más de ocho administraciones y fue modelo para otros proyectos similares. Según distintos referentes del sector, es lo que se conoce como “un ejemplo de política de Estado”.

La recuperación fue lenta pero llegó. Después de una tendencia decreciente desde los años sesenta hasta fines de 2001, comenzó a incrementarse el rodeo: la caída fue de 48 millones a 12,5 millones de cabezas y a partir de allí se notó un leve crecimiento en el stock, sobre todo en la región Centro. Para marzo de 2016 ya había alrededor de 15 millones de ovinos.

Con la nueva ley los productores esperan superar los desafíos de estos tiempos: regeneración de tierras, bienestar animal, buenas prácticas laborales y balance neutro o favorable de carbono, alimentos saludables, promoción e incorporación de la carne ovina en la mesa de los argentinos. Desde el punto de vista económico esperan duplicar las exportaciones en volumen y valor, y aumentar en un 50% el número de empleos y generar superávit fiscal global.

La producción de carne ovina tiene un enorme potencial. En cuanto al mercado interno es posible aumentar el consumo anual que hoy se calcula en 1,4 kg. por habitante, algo insignificante en una dieta que promedia en los últimos años los 120 kg. de proteína animal. Además se están buscando sustitutos de la carne bovina, debido al incremento de los precios. No es casual la irrupción de las hamburguesas de cordero en las cervecerías, algo que con una buena estrategia de marketing avanzó en varias localidades del país, en su mayoría con desarrollo turístico y gastronómico.

En Córdoba y Santa Fe se están desarrollando modelos de negocio con “food trucks” donde el producto emblema es el cordero. Esos emprendimientos demandan animales pequeños que deben ser producidos especialmente y en este sentido es importante destacar que el ovino a diferencia del bovino lleva más mano de obra, porque según los expertos hay que estar más encima del animal.

La producción de leche y derivados es otra oportunidad. En La Pampa y Buenos Aires se avanzó con el desarrollo del tambo ovino, se instalaron establecimientos que recibieron financiamiento y hoy son casos de éxito por la fabricación de quesos.

En la Patagonia, los criadores se destacan por sus lanas. En Chubut, una empresa avanzó en la producción orgánica sustentable, respetando el bienestar animal y hoy tiene reconocimiento mundial. En lugar de vender un commoditie, ofrece un producto con valor agregado, algo que la nueva ley propone replicar.

Otro negocio incipiente pero con mucha perspectiva es el del consumo de carne de cordero en supermercados. En los últimos meses se realizó una prueba en una importante cadena de zona norte bonaerense donde se vendieron cortes trozados para el consumo hogareño, pensados para el ama de casa y no para el asador.

Con una actualización de la ley, el boom ovino podría continuar.

Daniel Aprile

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