Maffei: "El esquema productivo actual no es sostenible en el tiempo"

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El negocio agrícola se enfrenta con un triple desafío: mantener la rentabilidad, desarrollar prácticas sostenibles en tiempos de cambio climático y contribuir a una alimentación más saludable para el consumidor. Ámbito consultó sobre éstos temas a Darío Maffei, CEO para Latinoamérica de Indigo.

¿Cuál era el modelo de negocio de Indigo cuando se abrió la oficina local?

Darío Maffei: Indigo se fundó en 2015 en Estados Unidos y al poco tiempo se inauguró la sede en Argentina. Nuestra mirada se basa en que la agricultura está en un momento de cambios e interacción con la biotecnología y la digitalización. Creemos que esas ciencias pueden ayudar a que la conexión entre quienes producen y quienes consumen sea más eficiente en varios aspectos. Primero para el medio ambiente, pero también para que quien produce gane más y para que quien se alimenta lo haga de manera saludable.

Con esta premisa comenzamos a desarrollar soluciones y en los últimos cinco años vivimos muchas transformaciones. Hoy nos enfocamos en tres pilares: uno vinculado a los Market Place, otro con los productos biológicos que ayudan a los cultivos y el tercero sería la ayuda a la captura de carbono.

P.: ¿Cómo fue adaptarse a una empresas como Indigo?

D.M.: Yo estuve 17 años en Cargill. El primer día que ingresé a Indigo vi en la sede de Boston (EEUU) una frase en la que se explicaba que era una empresa de tecnología y eso me sorprendió. Somos una empresa chica, con cerca de 1000 empleados en todo el mundo, de los cuales 350 son científicos. Allí ponemos gran parte de la gestión porque son ellos quienes resuelven los problemas. Luego estamos los que como yo venimos del agro, que estábamos convencidos que el sector tenía que dar un salto tecnológico. Me estaba perdiendo parte de la transformación que el mundo había comenzado.

P.: Al residir en Brasil, ¿Qué mirada tenes de los productores de ambos países?

D.M.: Sostengo que más allá de la geografía, todos los productores tienen muchas cosas en común, más de lo que se imaginan. Lideré equipos de trabajo a nivel global en los que la hipótesis era que más allá de donde estén ubicados, los productores sufren por las mismas cosas y tienen las mismas necesidades. Sin embargo, cuando uno comienza a mirar más detenidamente, existen diferencias. Por ejemplo, en Latinoamérica el acceso al crédito es distinto al disponible en Estados Unidos. Y entre Argentina y Brasil las cuestiones de logística son completamente distintas. En cuanto a las semejanzas, los productores de ambos países están más acostumbrados a ser flexibles, incluyendo la parte política y económica por los vaivenes que latam nos tiene acostumbrados.

P.: ¿Por qué ocuparnos de la sustentabilidad en el agronegocio?

D.M.: En el agro los productos biológicos son anteriores a los químicos, lo que ocurrió fue que los segundos avanzaron más rápido que los primeros porque son más exactos al confirmar resultados. Eso esta cambiando porque los químicos generan un impacto en el medio ambiente y en los suelos. El mundo se esta dando cuenta de que el esquema actual no es sustentable en el tiempo entonces la sociedad reclama nuevas soluciones al sector productivo. Es que existen consumidores dispuestos a pagar más por algo sustentable. Por razonas como éstas, el mercado de los insumos biológicos -aún muy pequeño- crece desde hace 5 años a tasas de entre 10 y 12%.

P.: ¿Qué mensaje se le puede dar hoy a un productor argentino?

D.M.: Quienes trabajan en el campo están en el momento y lugar indicados. La agricultura es una industria noble que alimenta a 7 mil millones de personas, tiene un papel fundamental para el mundo. Un productor tiene el potencial de generar alimentos de una forma más sustentable pero al mismo tiempo proteger al mundo. Estos objetivos nunca antes se habían alineado. Siempre creímos que si producíamos más alimentos, no era posible cuidar el medio ambiente.

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