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"Al Bagdadi hizo explotar su chaleco" al verse acorralado

El yihadista dirigió la organización terrorista que cobró notoriedad por la brutalidad de sus matanzas y su propaganda en internet, caldo de cultivo para la ejecución de decenas de atentados en todo el mundo.

Washington - Donald Trump anunció ayer que el líder del Estado Islámico (EI) Abu Bakr al Bagdadi murió “como un perro” y brindó detalles de la operación nocturna de las fuerzas especiales en el noroeste de Siria.

En un discurso desde la Casa Blanca, Trump detalló que las fuerzas estadounidenses mataron a un “gran número” de militantes del EI y acorralaron a Bagdadi en un túnel, donde éste detonó un chaleco suicida. “Él detonó el chaleco y se suicidó”, dijo Trump.

“Murió después de encontrarse en un túnel sin salida, gimiendo y llorando y gritando todo el tiempo”, agregó el mandatario, que detalló que tres de los hijos del dirigente murieron en la explosión.

El tiroteo fue intenso y hubo “muchas explosiones” dijo el republicano que indicó que ninguno de sus comandos fue herido. La única víctima estadounidense fue un perro militar en el túnel.

El raid implicó el despliegue de ocho helicópteros que volaron durante una hora desde una base no revelada y contó el apoyo de Rusia, Siria, Turquía e Irak, afirmó. También agradeció a los kurdos sirios “por un cierto apoyo” que brindaron.

El asesor de seguridad nacional de Trump, Robert O’Brien, detalló el mensaje que recibieron el presidente y sus asesores mientras supervisaban la redada desde la Sala de Crisis de la Casa Blanca. “El comandante de la misión llamó y dijo ‘100 por ciento seguro’ que Bagdadi estaba muerto”, dijo O’Brien en NBC.

En su apogeo, el EI controlaba franjas de Irak y Siria en un estado autodeclarado -califato- caracterizado por la brutal imposición de una versión puritana del Islam.

Además de oprimir a las personas bajo su control, el EI planeó o inspiró ataques terroristas en todo Europa, mientras utilizaba las redes sociales para atraer a voluntarios extranjeros. Fue una guerra de años, en los que el grupo yihadista se hizo conocido por sus ejecuciones en masa y espeluznantes asesinatos de rehenes, antes de que la última porción de territorio del califato en Siria fuera tomada en marzo.

La noticia de la redada fue elogiada por líderes mundiales.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo en Twitter que era “un punto de inflexión en nuestra lucha conjunta contra el terrorismo”.

El primer ministro británico, Boris Johnson, calificó la operación como “un momento importante en nuestra lucha contra el terrorismo”, pero advirtió que ese combate “aún no ha terminado”.

Un vocero del gobierno de Irán dijo que la muerte de Bagdadi no significa el fin del terrorismo del EI sino “apenas el fin de un capítulo”.

Pero Rusia planteó dudas sobre la muerte de Bagdadi que ya había sido reportada varias veces. “El Ministerio de Defensa no tiene información confiable sobre la enésima ‘muerte’ de Bagdadi”, dijo el portavoz Igor Konashenkov.

Trump descartó las dudas. Si bien “no quedaba mucho” de Bagdadi, las pruebas de ADN confirmaron su identidad, dijo.

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