Política

Alberto F. se reunirá el 16-J (finalmente) con la CGT

El encuentro estaba demorado desde la nominación del candidato presidencial. Recelos por la cercanía a Moyano.

La CGT recibirá finalmente a Alberto Fernández el 16 de julio por primera vez desde su nominación como candidato presidencial del Frente de Todos. El encuentro se concretará más de un mes después de la visita que protagonizó el propio Fernández junto a Cristina de Kirchner y la fórmula bonerense de Axel Kicillof y Verónica Magario, a los gremios opositores convocados en la Asociación Bancaria el 13 de junio.

La cumbre promete no estar exenta de alguna rispidez. Para la central obrera la prioridad del candidato con el sector disidente que lidera Hugo Moyano resultó una afrenta difícil de digerir. Además, la “mesa chica” de la CGT les cuestiona a los coordinadores de la campaña del Frente de Todos poca una estrategia supuestamente vacilante y con poca sensibilidad hacia el electorado del centro, que a juicio de los sindicalistas debería ser el principal objeto de seducción.

Por el lado de Alberto Fernández también hay facturas pendientes. El apoyo de la mayor central sindical argentina a su postulación no fue del todo concluyente. El más explícito al respecto fue Héctor Daer, cotitular de la CGT y referente de Sanidad, quien apenas anunciado el binomio salió a saludarlo por la relación de amistad de años que lo une con el abogado y docente universitario. También, Víctor Santa María (encargados de edificios), otro que aquilata con el candidato un vínculo de larga data y militancia en común en el PJ porteño.

El resto de la mesa chica tuvo, en la etapa de la campaña previa a la confirmación de los frentes electorales, un romance político pasajero con Roberto Lavagna a raíz del patrocinio de Luis Barrionuevo. Incluso los dirigentes acudieron en bloque a su centro de campaña para darle su apoyo y alentarlo a presentarse en una interna para la entonces vigente Alternativa Federal. La implosión de aquel espacio hizo languidecer el respaldo y acotarlo sólo al gastronómico, imposibilitado de abrevar en un espacio referenciado en la expresidenta.

Desde entonces, y una vez confirmado el ingreso de Sergio Massa al Frente de Todos, el proceso de redireccionamiento sindical hacia ese espacio se fortaleció. Incluso terminó por incorporarse Carlos Acuña, el otro cosecretario general de la CGT y mano derecha de Barrionuevo. Más: la “mesa chica” estuvo a punto de ser el primer núcleo sindical en entrevistarse con Alberto Fernández tras su nominación pero la internación del postulante por problemas pulmonares frustró aquella posibilidad.

Zanjado el episodio de salud el encuentro perdió urgencia para el entorno de Fernández y a la par creció el malestar en la CGT. En la central sindical surgieron entonces algunos reproches –siempre en reserva- por aparentes tropiezos de campaña como la foto de Máximo Kirchner con el excarapintada Santiago Cúneo o la escasa apelación de las fórmulas del Frente de Todos a un electorado más moderado, como había esbozado la exmandataria a partir de las presentaciones de su libro “Sinceramente”.

El colmo para la dirigencia tradicional fue la secuencia de dos reuniones de Alberto Fernández con sus rivales internos. La primera, el 13 de junio con gran despliegue, discursos de ambos integrantes del binomio presidencial y la participación de Hugo Moyano. Y la segunda, también en la Asociación Bancaria, el 26 de junio con participación sólo de Fernández en ocasión de un congreso del gremio encabezado por Sergio Palazzo.

El cierre de listas reflejó también esa preferencia. En la nómina bonaerense para la Cámara de Diputados de la Nación quedó en el puesto onceavo Facundo Moyano, uno de los hijos de Hugo, y en el 14 irá Claudia Ormaechea, de La Bancaria, entre otros espacios en varias nóminas para dirigentes que reportan al sector más disidente de la CGT y más opositor al Gobierno.

El consuelo que imaginan en la central sindical está relacionado con el eventual triunfo de los Fernández en octubre. Creen que con un criterio de gobernabilidad abrirá espacios en el Ejecutivo para personas de confianza de la CGT a expensas de los aliados de Moyano, por creer que los más cercanos al camionero podrán representar un mayor riesgo en caso de una ruptura política de las habituales para el líder de los choferes.

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