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Alberto-Massa blindan coalición PJ y evalúan "heridas" de la PASO

Se unen en el frente "Todos". Posponen definición por candidaturas. Temor por el "fuego amigo" en una Primaria presidencial. Crece tensión en Tigre.

¿Cuál es el costo político de habilitar una PASO entre Alberto Fernández y Sergio Massa? ¿Cuáles serían las reglas de convivencia entre los contendientes internos de la coalición opositora hasta el 22 de agosto? ¿A qué munición apelaría Massa para limar la fórmula que integra Cristina de Kirchner? ¿Cuántos heridos/as internos dejaría de cara a la elección general contra Mauricio Macri-Miguel Pichetto?

El café que Alberto Fernández le sirvió a Massa en sus oficinas de San Telmo fue veloz y expeditivo. No se desataron demasiados nudos políticos. Básicamente se determinó que la coalición opositora se llamará “Todos”. Ni “Frente patriótico” como proponía el peronismo cristinista ni “Nueva Mayoría” como impulsaba el Frente Renovador. Ahora se abre una segunda fase de negociación para definir si Alberto F. y Massa se medirán en la PASO presidencial del 22 de agosto con la boleta unificada para los cargos legislativos nacionales, municipales y para las intendencias.

“Vamos a decidir si PASO o consenso con las encuestas en la mano buscando lo mejor para ganar”, fue la respuesta de uno de los protagonistas del café de ayer en San Telmo ante la consulta de Ámbito Financiero. Existen, sin embargo, indicios de cómo se resolvería ese diferendo entre los precandidatos presidenciales. ¿Por qué le habilitarían la Primaria presidencial a Massa si ni siquiera existe confirmación de una PASO a nivel municipal para definir el candidato/a a intendente de Tigre?

Anoche, el Partido Justicialista de Tigre que preside el actual alcalde, Julio Zamora, emitió un comunicado donde la reclama a José Luis Gioja, en su carácter de titular del PJ nacional, que garantice la celebración de Primarias en el municipio para definir quiénes serán los candidatos a intendente en ese distrito. Massa insiste con Malena Galmarini como candidata única para retomar el control político del distrito. Pero Zamora resiste a partir de su línea directa con Alberto F. y el aval de la liga de alcaldes del conurbano.

Las esquirlas de la interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez en 2015, que derivó en el triunfo de María Eugenia Vidal, todavía arden en el peronismo. Cristina vetó la PASO bonaerense para esta elección y consagró a Axel Kicillof y Verónica Magario como fórmula única. A pesar del interés de Massa por encabezar la boleta para el Ejecutivo provincial.

Habilitar al jefe del Frente Renovador a competir en una Primaria presidencial representa una Caja de Pandora para el peronismo. No sólo porque legitimaría el reclamo de Daniel Scioli para sumarse a esa disputa. También porque el efecto contagio a nivel municipal podría representar una fractura territorial abierta en plena campaña. A cambio de ceder en su reclamo de PASO presidencial, a Massa le ofrecen encabezar la boleta de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. La propuesta no lo desvela. Prefiere diferenciarse del kirchnerismo en una PASO presidencial que, según sus cálculos, tendría final abierto. Massa se autopercibe como el único capaz de derrotar a Mauricio Macri en un balotaje. Mientras tanto tiene garantizados cuatro lugares en la boleta legislativa nacional por la provincia de Buenos Aires. Esos espacios son para Raúl Pérez, artífice invisible del acuerdo junto al neocamporista Eduardo “Wado” de Pedro -quien ocuparía el Ministerio de Justicia en caso de que Alberto F. gane la Presidencia-, Cecilia Moreau y Graciela Camaño. Pero la mujer de Luis Barrionuevo abandonó el Frente Renovador y será candidata en la lista de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey.

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