Opiniones

"Alberto" y "Mauricio": entre votación de bolsillo en "retrospectiva" y en "prospectiva"

La pregunta es si es mejor que un candidato proponga una promesa incumplible o que la omita a los efectos de evitar futuras frustraciones en la gestión.

El nivel de promesas que tienen que hacer los candidatos a presidente se ha incrementado en los últimos años en forma proporcional al nivel de frustración de los votantes cuando deben evaluar los mandatos en relación a esas promesas.

La pregunta es si es mejor que un candidato proponga una promesa incumplible o que la omita a los efectos de evitar futuras frustraciones en la gestión. En este caso el votante no es pasivo y peor aún muchas promesas pueden hacerle daño al propio votante sin conocer las consecuencias de ciertas ideas y sin saberlo incluso por desconocimiento técnico.

Un estudio de los suecos Mikael Elinder, Henrik Jordahl y Panu Poutvaara dedicados a la microeconomía aplicada “Promesas, Políticas y Votación de Bolsillo” publicado por la Revista Económica Europea definen a la “votación de bolsillo” como la votación del candidato o partido político que beneficia más al votante económicamente. La votación prospectiva de bolsillo se refiere a los votos emitidos en función de cómo las promesas electorales afectarían el ingreso disponible del votante si se implementa. La votación retrospectiva de bolsillo se refiere a la votación basada en cómo las políticas implementadas afectan el ingreso disponible del votante.

Si lo traducimos al caso argentino la “votación en retrosprectiva” se evalúa en relación a la gestión de Mauricio Macri desde 2015 a la fecha con fuerte ajuste de la economía en los últimos 2 años, pérdida del poder adquisitivo del trabajador del 35 %, fuerte devaluación del peso, inflación sostenida y en crecimiento a lo largo de toda la gestión cerrando entre 55 % y 60 % anual en 2019, entre otros. Los números de las PASO fueron la expresión de este voto.

Si evaluamos la votación prospectiva de bolsillo, Alberto Fernández habla de “referfilamiento del precio de los alimentos”, “poner plata en el bolsillo de los argentinos”, “ley de góndolas”, “recuperar el poder de compra del salario”, entre otros.

La búsqueda de acercarse a la clase media lo lleva a Mauricio Macri a ofrecer a las Pymes en dos semanas lo que no ejecutó en 4 años. Contribución Patronal 0 para nuevo empleados en 2020 y 50 % en 2021, disminución de Impuesto a las Ganancias de 30 % al 22 %, compensación deudas con AFIP mediante deudas de AFIP con pymes a través de IVA, reitegro exportaciones, cargas sociales trabajadores, eliminación de la exclusión Oficio del Monotributo hasta Febrero 2020, pago de hasta 20 % contribuciones patronales en Septiembre con saldos libre disponibilidad de IVA, aquellas pymes que invierten más de $ 10 millones tendrán incentivos para deducir impuestos.

Un “Alberto” que se muestra ganador promete “consumo” para esa “clase media” pyme pero nada sobre la alta presión impositiva (sobre todo el microempresario) sino que por el contrario plantea la idea de que colabore más en el contexto de crisis. La propuesta de incrementar bienes personales es un caso elocuente. La clase media está acorralada entre un Macri versión “Prat Gay” que ofreció como zanahoria a los argentinos que blanqueen sus bienes a cambio de eliminar bienes personales a un Dujovne que no solo reincorporó el impuesto sino que parte de un mínino no imponible de $ 2.000.000 (U$S 33.500) que no tiene ajuste de escalas creando un organismo para valuación inmobiliaria, cobrando ganancias sobre la venta de un inmueble del 15 % y dejando el impuesto con mayor muestra de inseguridad jurídica en Argentina. Lo que se prometió en 2016 desapareció en 2018 en una misma gestión.

Alberto retoma el tema de bienes personales. No solo no promete ordenar las cuentas sino generarle mayor preocupación a la clase media manifestando un acercamiento al impuesto al patrimonio que se cobra en Uruguay y que parte de un mínimo no imponible de U$S112.000 (es decir 3 veces más que en Argentina) sin los impuestos que ya tienen los bienes en argentina tanto inmobiliario como a la renta financiera. El impuesto a los bienes personales son más los países que lo han suprimido que los que lo han reinstalado básicamente por que ha generado más daños a mediano plazo que los beneficios de corto. Entre los daños se encuentran la fuga de capitales, pérdidas de empleo, menor recaudación de impuestos, uso de la inflación para aumentar la recaudación, entre otros.

La búsqueda del votante es que a esta altura las promesas de “Mauricio” sean las promesas de “Alberto”. Sin embargo el Teorema de Baglini no se cumple en su totalidad en esta elección. Un “Mauricio” lejos de poder ganar promete todo sin embargo un “Alberto” cerca del poder apuesta todo a las clases bajas a costa de promesas sobre más impuestos a las clases medias como bienes personales.

La Votación prospectiva de bolsillo implica que si un partido promete aumentos (recortes) en las transferencias a un grupo de votantes, obtendrá (perderá) votos de este grupo, todo lo demás será igual. Alberto Fernández tiene claro donde está la masa y volumen de sus votantes. Prometer distribuir sin generar riqueza hasta ahora nos llevo a más pobreza. Mauricio Macri tiene claro donde perdió la masa y volumen de sus votantes. Prometer a futuro a la Clase Media lo que no se hizo en el pasado y tampoco en el presente es generar expectativas de campaña que no avala la gestión.

José de San Martín nos dejó nuestra independencia y esta frase “Mi nombre es lo bastante célebre para que yo lo manche con una infracción a mis promesas”. El “Libertador” no es musa inspiradora de nuestros políticos donde sus promesas incumplidas nos llevan a una dependencia económico, social y cultural en permanente deterioro y degradación.

(*) Especialista en marketing. Director de Focus Market

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