Política

Alta exposición

OPINIÓN

El crecimiento del PIB global es fuerte, pero "un cúmulo de riesgos podría crear las condiciones para un aterrizaje forzado". Éstas son las ideas principales que pueden extractarse del reciente informe de perspectivas mundiales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El informe señala tres riesgos importantes a nivel mundial: 1. "Tensiones adicionales en cuanto al comercio global podrían pasar factura en el crecimiento del comercio y del PIB, generando aún más incertidumbre"; 2. "El endurecimiento de las condiciones financieras podría acelerar la fuga de capitales de las economías emergentes y debilitar la demanda aún más" y 3. "Una aguda ralentización en China golpearía a las economías emergentes, pero también a las economías avanzadas".

En una entrevista que dio en París, en el marco de su presencia en el encuentro de la OCDE, el ministro Nicolás Dujovne sostuvo que "la principal causa del riesgo-país es el riesgo político ante las elecciones". Pareciera que no se enteró del mensaje principal del informe de la Organización, como tampoco del apartado sobre Argentina. Si bien allí se menciona que "el incremento del desempleo y el deterioro de los indicadores sociales podrían menoscabar el apoyo político al ajuste", aparecen otras alarmas importantes. Por ejemplo, que "la demanda interna podría descender más de lo previsto, dado el tamaño del ajuste macroeconómico necesario". También el aumento del riesgo de la deuda pública en dólares, debido a la depreciación de nuestra moneda.

Los comentarios de la OCDE sobre la situación mundial no son novedosos, pero sí impactantes pues indican claramente los factores de riesgo. Se destaca así la fragilidad y la exposición de las naciones emergentes (principalmente aquellas que se encuentran más endeudadas) a las políticas monetarias de los países centrales.

Mercados concentrados, especulativos por definición, que arrastran en sus subas y bajas a una buena parte de los países. Un ejemplo claro de ello es la influencia de las compañías tecnológicas sobre los índices de la Bolsa de Wall Street. Se trata de Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google, grupo conocido bajo la sigla Faang. Así como en su momento generaron un impulso alcista significativo, en los últimos meses vienen liderando las caídas de los valores bursátiles del índice Nasdaq.

Desde julio y agosto pasado, las Faang perdieron grandes sumas. Facebook sufrió una pérdida similar al PIB de Finlandia, Apple al de Chile, Google al de Qatar y Netflix al de Panamá, para dar una idea de las magnitudes que se manejan. Las acciones de estas empresas reflejan claramente el nivel especulativo que tienen los mercados internacionales.

En el caso de las entidades de inversión globales, los cinco principales bancos reciben en la actualidad el 33% de las utilidades totales del sector: una concentración reveladora.

De allí que abrir totalmente las economías a los flujos de capitales en mercados financieros y bursátiles que manejan tan grandes magnitudes, y con tal nivel de concentración, implica una elevada dependencia, tanto para los países centrales como muy especialmente para los emergentes. Ni hablar de países como el nuestro, donde el nivel de monetización de la economía con relación a su PIB es bajísimo comparado con otros países de la región.

Este enfoque deja bien en claro la errónea política del Gobierno argentino, que incrementó significativamente la deuda externa pública, y con ella la dependencia respecto de la situación de los mercados financieros mundiales. Tanto los informes del FMI como los de otros organismos internacionales advierten sobre la fragilidad de la deuda pública argentina. El acuerdo con el Fondo permitirá, a un enorme costo, enfrentar los vencimientos de deuda durante 2019. La pregunta es qué se piensa hacer luego, a partir de 2020, cuando los recursos del FMI se agoten. Es cierto, habrá un nuevo gobierno, pero que deberá enfrentar las debilidades generadas en la actual gestión. Todo un desafío.

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