Argentina limitada, aun con extraordinaria liquidez global

Ambito BIZ

Estamos ante una inyección de liquidez global sin precedentes. En las últimas tres décadas se habían reducido sustancialmente las presiones inflacionarias previas por efectos de aumentos de comercio internacional junto con innovaciones tecnológicas y expansiones prácticas de fronteras de producción. Desde la crisis de 2008-09, los gobiernos de varios países del mundo con sus bancos centrales, desplegaron políticas expansivas consistentes con la menor propensión al gasto privado y las mayores tasas de ahorro relativas a demandas por inversiones allí observadas.

Un nuevo ciclo de aún mayores estímulos se inició con la pandemia 2020, reforzada por la liquidez provista por organismos multilaterales. Entre varios otros ejemplos, el déficit fiscal del Gobierno Federal de Estados Unidos pasó del 5% al 15% del PBI entre 2019 y 2020 con el balance de la Reserva Federal expandiéndose en una cifra similar. En este escenario, al inicio de 2021 se aprobó un paquete de estímulo adicional por u$s1,9 billones -8% del PBI- que permeará sobre la liquidez global. En Asia y Europa hubo movimientos en la misma dirección.

Además, está en marcha la emisión de u$s650 mil millones equivalentes de DEG por el FMI, equivalente al 50% de sus recursos actuales y por el 0,6% del PBI mundial. Con la pandemia, en Argentina, también tuvimos expansiones por mayor déficit fiscal y política monetaria, aunque de menor magnitud. En 2020, el BCRA asistió al Tesoro por ARS 2,2 billones -equivalente a 7,6% del PBI- y, además, le transfirió moneda extranjera para atender pagos externos. Sin embargo, el contexto local no induce la mayor demanda de dinero que sí se observa en casi todo el mundo. Luego del aumento inicial de la cantidad de dinero en términos reales tuvimos una marcada caída en su poder de compra por la inflación y depreciación de los tipos de cambio libre con impacto en las reservas internacionales del BCRA. El agregado monetario M3 privado pasó del 24% del PBI en junio del año pasado a 20% en marzo último a pesar de que Argentina es receptora de efectos de la mayor liquidez internacional, manifestada desde alzas importantes de precios de sus exportaciones hasta la asignación de los DEGs que le correspondería.

Recientemente notamos insinuaciones de mayor cautela respecto de aplicar fuertes impulsos adicionales a la mayor liquidez global por aumentos en la inflación y potenciales recalentamientos en determinados áreas de las economías. Aparecen para Argentina términos financieros de escasez diferenciales comparados con relajamientos en variados países emergentes. Al no generar condiciones conducentes a un desarrollo sostenible con estabilización y consecuente aumento de la demanda de dinero, no logrará sacar total provecho del contexto externo y tendrá reducidos márgenes de maniobra ante cambios en el contexto internacional.

(*) Exsecretario de Finanzas y director de la consultora Quantum.

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