La madre de todas las batallas

Ambito BIZ

Detrás de todas las guerras, y más allá del dominio de los pueblos, está el dominio por los recursos, el control del dinero y de la economía.

Desde las batallas libradas en la antigua Babilonia, cuya clave era el control del puente comercial entre el Este y el Oeste, esta Mesopotamia oriental, el famoso golfo Pérsico, hasta hoy sigue sufriendo las guerras con el mismo trasfondo, ésta vez por el control del flujo y precio del petróleo. Lucha destructiva que beneficia a la maquinaria exportadora de guerra que alimenta la economía de los Estados Unidos y a sus aliados en la región, siempre disfrazados de libertad y sostenida con dependencia económica.

Pero incluso en la época medieval, los reinos o los imperios lucharon siempre por más y más tierras, y súbditos a quienes cobrar sus impuestos para alimentar el ego del poderoso y su expansión.

Sin embargo, todas estas guerras tienen un elemento en común: el dinero. No se puede financiar una guerra sin dinero y un sistema monetario con respaldo en oro, no es el escenario ideal.

Por eso, el 15 de agosto de 1971 Nixon libera sus impresoras de billetes, de sus cadenas de oro, y las alimenta de papel. Un papel que permitió dar aire a su economía y nutrir estas guerras. Un papel que ya desde la Primera Guerra Mundial hábilmente exportaron como moneda global a fuerza de préstamos y pistolas.

Todo este preludio nos lleva simplemente a reconocer la importancia del dinero y su rol en el control mundial. A reconocer que todos los monos bailan por él y que por eso, esta será la madre de todas las batallas, una batalla que aún no vislumbramos y que muy poco tendrá de física pero que, sin lugar a dudas, será tremenda.

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El génesis

En 2009, un ciberpunk crea un nuevo sistema monetario a lo “sui géneris”, muy diferente a lo visto hasta ese momento y da inicio a un movimiento global que mucho tiene de hippie y de paz.

Nace bitcoin y con él, un sistema monetario que no depende de ningún país, ni de guerras, ni de leyes impuestas, ni de personas, sólo de las leyes matemáticas y del consenso distribuido. Una moneda cuya emisión no se puede manipular ni centralizar, que puede llegar a los confines del mundo al instante, sin intermediarios. Una forma de proteger el valor del abuso de algunos. Con ella nace además la Tecnología Blockchain.

El enemigo común:

Hasta un elefante temería de un millón de hormigas, y un sistema libre y global que incluso comienza a ofrecer servicios financieros y rentas en forma descentralizada y sin bancos, es visto más como riesgo por los poderosos que como oportunidad para la gente.

Bitcoin entonces se convierte en un enemigo común, y que, aunque matarlo sería una proeza hercúlea cual Hidra, cortarle las piernas con decretos suena más viable, sobretodo si pueden invocar el temor a los caballeros del apocalipsis que son las drogas, las armas, el terrorismo y la pornografía infantil, donde en realidad ya reina el dólar.

La guerra:

Pero vamos, hasta aquí esto no parece “la madre de todas las batallas”, a quién le importa un par de hippies pensando que podían cambiar el mundo. Entonces, ¿qué guerra se está gestando?

Pues bien, ésta magnífica tecnología Blockchain comenzó a ser adoptada por los propios Estados para desarrollar lo que en la jerga se llaman las CBDC. Central Bank Digital Currencies, vienen a ser como las monedas tradicionales (sólo respaldadas por la ley del hombre y emitidas a voluntad) pero con las ventajas que esta tecnología crypto les otorga. La trazabilidad y el control total o la integración con plataformas de contratos inteligentes son algunas, pero sobre todo la eficiencia, su inmediato alcance global y la instantaneidad de la generación de cuentas reduciendo la barrera de entrada para las otroras rezagadas y ampliando la competencia.

Por el momento sólo China lanzó la suya, pero en unos años EE.UU., USA, Rusia, Brasil y los demás tendrán listas las suyas, además de los países más pequeños. Y con esta nueva ola de monedas, el dólar podría comenzar a perder protagonismo y a debilitarse, y con ello, su castillo construido sobre los naipes de la deuda más grande del mundo.

La lucha ya no será por la tierra, el petróleo o la gente, sino por qué moneda representará todo aquel valor. La moneda es la madre de todos los borregos y el campo de batalla es ahora el internet quien también podría salir lastimado.

También se sumarán las monedas de los países digitales como Facebook, Amazon, Alipay u otros, aunque a estos al Estado le es más fácil encontrar las bolas de quién deben apretar como ya les pasó a Zuckerberg y a Jack Ma. Pero éstas, representan el intercambio de valor, de billones de ciudadanos sin fronteras.

El final de la historia:

Mientras todo esto sucede, bitcoin se irá fortaleciendo, e irá cobijando a cada soldado decepcionado, quienes a su vez irán depositando su valor en la única moneda cuya emisión haya sido estable e indemne a los intereses y embates de esos gobiernos. Lo único que sí habrá cambiado, es lo que no le es inherente y se lo da el mercado, y eso es el precio, el cual, dada su escasez, estará en otros niveles de su escala logarítmica.

Cómo prepararnos:

Éste 19 y 20 de agosto la ONG Bitcoin Argentina y Ámbito Financiero organizan DescentralizAR, un evento online y gratuito para guiar a todos aquellos que desean descubrir o participar de éste nuevo sistema monetario y finaciero más libre y más justo.

(*) Presidente de la ONG Bitcoin Argentina y organizador de DescentralizAR.org

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