Ambito BIZ

La regulación, clave para la confianza en el vapeo

La difusión de episodios puntuales ocurridos en Estados Unidos y en otros sitios del mundo ha creado una genuina inquietud respecto de la seguridad del uso de los cigarrillos electrónicos, que plantea el necesario posicionamiento de la industria regulada y legalmente autorizada.

Aun cuando no se ha podido establecer la relación causa-efecto desde el punto de vista científico y médico, existe la percepción clara de los riesgos asociados por el uso de aceites que contienen THC (tetrahidrocannabinol) que, con fuerte presencia en el mercado negro, han sido identificados como los probables culpables.

El gran desafío para la industria seria, transparente, legal y que cotiza en los mercados más regulados y está presente en cientos de países del mundo es cómo reconstruir la confianza de los consumidores en una categoría de productos que bien podría ser una alternativa menos riesgosa que los cigarrillos convencionales.

Desde el sector estamos convencidos de que la respuesta está garantizada a partir del estricto cumplimiento de las normas relacionadas con la calidad y los ingredientes. Es decir que, independientemente de la responsabilidad que se determine en los recientes hechos de salud resonantes, la clave es tener, y hacer cumplir, las reglamentaciones estatales sólidas y eficaces que garanticen estándares altos para el producto, algo que BAT viene reclamando desde hace mucho tiempo.

Sabemos que los cigarrillos se vinculan con muchas enfermedades graves relacionadas con fumar. Como resultado de eso, muchos expertos en salud pública de todo el mundo reconocen cada vez más los posibles beneficios de reemplazar el fumar por el vapeo y por el uso de otros productos, tecnológicos e innovadores, con riesgos potencialmente reducidos.

Aunque la única manera de eliminar todos los riesgos para la salud asociados con los productos que contienen tabaco y nicotina es no usarlos, hay cada vez más datos científicos que indican que esta nueva categoría de productos ofrece una alternativa menos riesgosa a fumar cigarrillos. Esto se debe a que se sabe que los peligros asociados con fumar son causados por las toxinas que se liberan durante el proceso de combustión del tabaco. Los productos nuevos, como los cigarrillos electrónicos, el tabaco y la nicotina oral, y los productos de calentamiento del tabaco, no implican combustión. Además, los cigarrillos electrónicos ni siquiera contienen tabaco.

La Agencia de Salud del Reino Unido (Public Health England) ha estimado que, a pesar de que no está exento de riesgos, vapear es, al menos, 95% menos peligroso que fumar. Ese fue el primer país en establecer una norma nacional voluntaria para definir los estándares mínimos de calidad y seguridad del producto en la categoría. Incluso dentro de una categoría de productos que, en conjunto, se considera con riesgos potencialmente reducidos, consideramos que los fumadores deben tener la oportunidad de usarlos cumpliendo estándares estrictos de seguridad y calidad.

A pesar de que no contienen tabaco, todos los productos de cigarrillos electrónicos disponibles en Europa siguen las disposiciones de la Directiva sobre Productos de Tabaco (DPT) de la Unión Europea. Aunque tal vez no estemos de acuerdo con todos los elementos de la DPT, debemos conceder que representa uno de los marcos reglamentarios más integrales para los cigarrillos electrónicos del mundo. La DPT exige que los fabricantes de productos de vapeo prueben e informen todos los ingredientes y las emisiones (incluso cuando se los calienta) al menos seis meses antes de introducir un producto en el mercado.

Es evidente que cada país debe establecer y revisar sus reglamentaciones respecto de los cigarrillos electrónicos para crear confianza entre los consumidores en una categoría que representa una verdadera alternativa a fumar y que día a día. Es importante que los Estados tomen ese rol para evitar la actividad marginal que potencie los riesgos en materia de salud pública frente a la evidencia del creciente uso de los nuevos productos.

Contar con controles estrictos de los ingredientes y de los componentes de los cigarrillos electrónicos, incluyendo las baterías, además de las emisiones de los líquidos, representa el núcleo de la protección para los consumidores. Paralelamente, debemos educar a los consumidores respecto de la importancia de comprar productos a minoristas reputados para cerciorarse de que solo consuman productos que han sido cabalmente probados, y de la importancia de no adulterar los productos ni usarlos para fines distintos a los previstos por el fabricante.

En BAT nos tomamos muy en serio la responsabilidad del producto porque es uno de nuestros mayores compromisos. Por ese motivo, los ingredientes de los productos que desarrollamos y fabricamos son examinados cuidadosamente por nuestro equipo de toxicólogos para determinar si son aptos para el vapeo.

Nuestros productos se someten a una evaluación exhaustiva respecto de qué ingredientes se emplean en los líquidos, los componentes electrónicos del dispositivo y qué contiene el aerosol que inhalan los consumidores. Analizamos cada uno de los componentes. Por ejemplo, estudiamos el uso de ciertos ingredientes para ver cómo cambian las sustancias químicas cuando se las calienta, y cómo se comportan cuando se las combina con otras sustancias químicas, además del efecto que podrían tener, en última instancia, sobre el consumidor final.

Para llegar a una regulación razonable, moderna y eficaz debe haber un diálogo entre todas las partes involucradas en la industria, incluidos los fabricantes, las autoridades reglamentarias y la comunidad científica, con un objetivo central compartido: la seguridad de los consumidores.

Los Estados deben desempeñar su función e introducir reglamentaciones apropiadas respecto de las pruebas y los informes de los ingredientes de los cigarrillos electrónicos, y asegurar el cumplimiento de estos requisitos. Por su parte, los fabricantes deben cumplir las reglamentaciones en el desarrollo y la fabricación de los productos según los estándares más elevados.

Chsris Proctor, director global de Ciencias (Chief Scientific Officer) de British American Tobacco

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